El Tratado de Versalles
El Tratado de Versalles, firmado el 28 de junio de 1919 en el Salón de los Espejos del Palacio de Versalles, puso fin formalmente a la Primera Guerra Mundial. Fue negociado entre las potencias aliadas y Alemania, y su objetivo principal era castigar al país derrotado y evitar que volviera a iniciar un conflicto.
Principales disposiciones
- Territorios: Alemania perdió Alsacia‑Lorena a favor de Francia, Eupen‑Malmédy a Bélgica, el norte de Schleswig a Dinamarca y, en el este, West Prusia, Posen y Alta Silesia fueron cedidos a Polonia.
- Reparaciones: Se impusieron a Alemania 132 mil millones de marcos de oro, equivalentes a unos 33 mil millones de dólares de la época.
- Limitaciones militares: Alemania quedó prohibida de contar con una fuerza aérea y submarinos; su armada se redujo a seis acorazados, seis cruceros, doce destructores y doce torpederos.
- Responsabilidad: El tratado obligó a Alemania a aceptar la culpa del conflicto y sus dirigentes fueron juzgados por crímenes de guerra.
Consecuencias
El Tratado de Versalles fue extremadamente impopular en Alemania y se le culpa frecuentemente de crear el clima que favoreció el ascenso de Adolf Hitler y el Partido Nazi. Diecisiete años después, en 1939, la invasión alemana a Polonia desencadenó la Segunda Guerra Mundial.
Además de Versalles, los tratados de Saint‑Germain (para Austria), Trianon (para Hungría) y Neuilly (para Bulgaria) redefinieron el mapa de Europa tras la guerra.