Durante la Era de los Descubrimientos, los navegantes europeos se embarcaron en largas travesías que les permitieron conocer territorios y culturas desconocidas hasta entonces.
Nuevas tierras y culturas
Exploraron continentes como América, Australia y, más tarde, la Antártida. Entraron en contacto con civilizaciones tan diversas como los pueblos nativos de América, los aborígenes australianos y los maoríes de Nueva Zelanda.
Productos comerciales
Buscaban rutas comerciales hacia Oriente para obtener especias, sedas, oro y otros bienes de gran valor. Encontraron estos productos en Asia y África, y establecieron intercambios con las poblaciones indígenas de América.
Recursos naturales
También estaban interesados en recursos como maderas, minerales y recursos pesqueros. Estos los hallaron en América y en otras regiones del planeta, explotándolos para beneficio europeo.
Conversión religiosa
Muchos exploradores llevaban la misión de difundir el cristianismo. Fundaron misiones en América, África y Asia, logrando la conversión de numerosas personas.
Conocimientos científicos
Sus viajes aportaron valiosa información al saber científico: observaron la naturaleza, recolectaron muestras de flora y fauna, y documentaron sus descubrimientos en mapas, cartas náuticas y diarios, impulsando el avance del conocimiento del mundo.
En conjunto, estas expediciones desencadenaron el colonialismo europeo, el intercambio global de productos e ideas, y sentaron las bases de la ciencia moderna.