Historia de Europa

Elefantes de guerra y cerdos en llamas: los antiguos “tanques” y “antitanques”

Elefantes de guerra y cerdos en llamas: los antiguos “tanques” y “antitanques”

Elefantes como armas de guerra

Desde la domesticación, los elefantes fueron utilizados como bestias de carga, pero pronto se descubrió su enorme fuerza para fines bélicos. En la India, los elefantes de guerra se convirtieron en el símbolo del poder militar y económico de cada reino. En la batalla de Gaugamela (331 a.C.) el ejército de Darío III contaba con 15 elefantes indios, aunque no los empleó en combate.

Alexandros y los elefantes de Poros

Durante la campaña contra el rey Poros (326 a.C.), Alejandro se enfrentó a 200 elefantes de guerra entrenados. Los griegos lograron neutralizarlos con sarissas y armas de fuego. Pronto comprendieron que no era necesario matar al animal; bastaba con herirlo o asustarlo para que, por instinto, huyera pisoteando todo a su paso, tanto aliados como enemigos. Tras esta lección, Alejandro incorporó los elefantes a sus propias tropas.

Los elefantes en las guerras civiles helenísticas

Tras la muerte de Alejandro, los elefantes jugaron un papel decisivo en las continuas guerras civiles. En la batalla de Ipsos (301 a.C.), los aliados de Seluco, Casandro y Lisímaco vencieron a Antígono y Demetrio Poliórcete gracias a sus 400 elefantes contra sólo 80 del enemigo.

Demetrio rompió la ala izquierda de la caballería aliada, pero al intentar rodear la falange rival se encontró bloqueado por los elefantes enemigos; sus caballos se negaron a acercarse y la victoria fue para los aliados.

El inesperado antídoto: los cerdos en llamas

Durante la guerra crremónida (267‑261 a.C.), la ciudad de Megara fue sitiada por el rey macedonio Antígono Gónatas, quien utilizó elefantes como arietes vivientes para derribar las puertas. Los megáricos, sin embargo, empaparon cerdos con brea, los prendieron fuego y los soltaron contra los elefantes. Los animales, al gritar y arder, provocaron pánico entre los elefantes, que huyeron aplastando a los propios soldados de Antígono.

Para contrarrestar este efecto, Antígono construyó un corredor donde mantuvo cerdos y elefantes juntos, habituando a los animales al ruido y al olor de los unos a los otros. Esta técnica de “sincretismo” fue adoptada por los reyes helenísticos posteriores, que mezclaban elefantes y caballos de caballería para que estos últimos superaran su miedo.

Se dice que los romanos también emplearon cerdos contra los elefantes de Pirro, aunque con resultados menos espectaculares.

Uso táctico de los elefantes

Los elefantes se empleaban principalmente contra la caballería enemiga, pues su presencia generaba terror entre los caballos. En ocasiones, el combate giraba en torno a cada elefante. Por ejemplo, en la batalla de Beit Zakaria, los seléucidas organizaban “regimientos mixtos” compuestos por un elefante, 1.000 infantes y 500 caballería.

En la gran batalla de Magnesia (190 a.C.), los elefantes filios y los carros con hoces provocaron la derrota del ejército seléucida de Antíoco III, al asustar a la infantería ligera romana y macedonia, que huyó desordenada.

Pyrrho y los elefantes en Italia

El más destacado general griego después de Alejandro, Pirro, utilizó sus elefantes con gran efectividad. En la batalla de Heraclea (280 a.C.) los mantuvo en reserva y los lanzó en la fase final, rompiendo la frágil línea romana. Sin embargo, un elefante herido comenzó a arremeter indiscriminadamente, poniendo en riesgo a sus propios soldados. Esa misma lesión salvó a los romanos de una aniquilación total, pues aprovecharon la confusión para contraatacar con carros equipados con grandes hoces diseñadas específicamente para los elefantes pirrónicos.

Elefantes de guerra y cerdos en llamas: los antiguos “tanques” y “antitanques”