Historia de Europa

Días de viaje: la primera Marcha de Pascua en Alemania

El viernes santo, 15 de abril de 1960, un grupo de opositores a la guerra nuclear organizó la primera Marcha de Pascua en Alemania, marcando el inicio de un nuevo movimiento pacifista. En el contexto de la guerra en Ucrania, la marcha ha recibido un renovado interés.

"Fue un día terrible, con barro y frío. Estábamos en Braunschweig con un grupo de poco más de 20 personas entre los pilares de la iglesia; el pastor nos dirigió unas palabras y luego tuvimos que salir", recordó el politólogo Andreas Buro, fallecido en 2016, sobre la primera Marcha de Pascua. "Me hubiera gustado quedarme allí entre los pilares. Entonces marchamos durante tres días".

Pequeños grupos partieron de Bremen, Hamburgo, Braunschweig y Hannover con destino al campo de entrenamiento militar de Bergen‑Hohne, en el sur del Lüneburger Heide, cercano al distrito de Celle y al antiguo campo de concentración de Bergen‑Belsen. Allí, los manifestantes querían protestar contra los misiles nucleares que la OTAN había instalado unos meses antes, los Honest John, diseñados para portar ojivas nucleares.

El camino y la primera concentración

Durante el trayecto, los manifestantes se alojaron en graneros, albergues juveniles y gimnasios. Cada día se sumaban más personas; la concentración final del lunes de Pascua reunió a aproximadamente 1.000 manifestantes.

Inspiración británica

Esta fue la primera Marcha de Pascua en la República Federal de Alemania. La idea llegó del Reino Unido, donde dos años antes activistas de la campaña "Campaign for Nuclear Disarmament" (CND) habían organizado una protesta de tres días contra la proliferación nuclear y la construcción de una bomba de hidrógeno. El espectáculo británico se convirtió en modelo para los pacifistas de toda Europa Occidental.

Expansión en los años 60

Desde principios de la década de 1960, personas de diversos campos políticos se sumaron a la marcha. La Marcha de Pascua del norte de Alemania de 1960 no fue un hecho aislado; la crisis de los misiles cubanos y la tensión Este‑Oeste alimentaron el temor a una guerra nuclear y convirtieron a la marcha en un movimiento masivo. Cada año más alemanes firmaban los llamamientos públicos, entre ellos destacados intelectuales como los filósofos Walter Jens y Ernst Bloch, y los escritores James Krüss y Hans Magnus Enzensberger.

Ampliación del abanico de protestas

En 1963 el movimiento adoptó oficialmente el nombre de "Campaign for Disarmament". La protesta dejó de centrarse únicamente en las armas nucleares y pasó a reivindicar la paz total, el desarme completo y las buenas relaciones entre naciones. Manifestantes de distintos orígenes cantaban: "¿ marchamos contra el Este? No. ¿Contra el Oeste? No. Marchamos por un mundo sin armas". El carácter independiente del movimiento —fuera de partidos, iglesias o sindicatos— lo convirtió en una de las raíces de la oposición extra‑parlamentaria (APO).

Las canciones de la marcha cruzan el Muro

A mediados de los sesenta, las canciones de la Marcha de Pascua llegaron a la RDA. En 1966 jóvenes cantantes del movimiento musical germano‑oriental adaptaron las melodías, a veces con letras modificadas que también criticaban el armamento del Pacto de Varsovia. Las autoridades de la RDA intentaron apropiarse de ellas, incorporándolas a los desfiles del Día del Trabajo en Berlín Este.

Fragmentación tras 1968

Al final de la década, las protestas se ampliaron para incluir la oposición a las leyes de emergencia. En 1968 la Marcha de Pascua alcanzó su punto álgido con unas 300.000 personas en manifestaciones en toda Alemania Occidental. Sin embargo, la guerra de Vietnam, la amenaza de leyes de excepción y la represión de la Primavera de Praga dividieron a los diferentes grupos ideológicos. El movimiento pacifista se fragmentó y la protesta estudiantil tomó un rumbo propio, abordando una agenda política y social más amplia.

Renacimiento y declive

Solo a finales de los setenta y principios de los ochenta, con la rearmamentación y la decisión de la OTAN de doble pista, el movimiento revivió. Tras la caída del Muro y el fin de la Guerra Fría, el interés disminuyó, convirtiéndose en un fenómeno marginal. No obstante, en momentos de crisis —la Guerra del Golfo (1991), la invasión de Irak (2003) y, más recientemente, la guerra en Ucrania— la marcha volvió a crecer. En 2019, alrededor de 100 ciudades alemanas registraron una mayor participación, impulsada tanto por la preocupación por la situación política mundial como por la inclusión de demandas medioambientales surgidas del movimiento Fridays for Future.

Impacto de la pandemia

Durante los últimos dos años, las restricciones sanitarias limitaron la capacidad de los activistas para organizar grandes concentraciones. En su lugar se realizaron manifestaciones más pequeñas, mítines restringidos y cadenas humanas en varios lugares.

La guerra Rusia‑Ucrania y la Marcha de Pascua

En 2022‑2023, la protesta se centró principalmente en la agresión rusa contra Ucrania y en la figura del presidente Vladimir Putin. La participación volvió a incrementarse ligeramente, aunque surgieron críticas dentro del movimiento pacifista por la aparente falta de matices frente a la situación ucraniana. Según el ex presidente del Bundestag Wolfgang Thierse (SPD), el lema "Crear paz sin armas" muestra una arrogancia respecto a Ucrania.