Durante el comercio transatlántico de esclavos, los europeos obtuvieron la mayor parte de su mano de obra forzada en distintas regiones de África y, en menor medida, en el Océano Índico.
África Occidental
Esta zona fue la principal fuente de esclavos, gracias a su cercanía con Europa y a sus ya consolidados redes comerciales. Entre los principales puntos de captura se encontraban Senegambia, Sierra Leona, la Costa de Oro, la Bahía de Benín y la Bahía de Biafra.
África Central
Regiones como la cuenca del Congo y Angola también suministraron un número significativo de esclavos. Allí abundaban poblaciones densas y mano de obra especializada, entre ellos herreros y agricultores.
África Oriental
Áreas como Mozambique y Zanzíbar participaron en el tráfico, aunque en menor escala que las regiones occidental y central. Los esclavos de esta zona fueron mayormente enviados al Océano Índico y al Oriente Medio.
Madagascar
Durante los siglos XVIII y XIX, la isla de Madagascar se convirtió en otra fuente de esclavos, principalmente destinados a la colonia francesa de Mauricio y a otras islas del Océano Índico.
El comercio de esclavos fue un proceso complejo que involucró a reinos y políticos africanos, comerciantes europeos y la participación de élites y mercaderes locales. La importancia de cada región fluctuó a lo largo del tiempo según la dinámica política, las condiciones económicas y la apertura o cierre de rutas comerciales.