En la historia italiana, el término dux (latín) dio origen al título de doge, el magistrado supremo y jefe de Estado de las repúblicas marítimas de Venecia, Génova y, hasta el siglo XII, Amalfi. El cargo surgió en la Alta Edad Media como autoridad política y militar, y fue clave en la configuración de sus instituciones.
Venecia
El doge de Venecia era la figura más destacada del gobierno. Poseía la máxima autoridad política y militar y simbolizaba la independencia de la República. Era elegido por el Gran Consejo, integrado por las familias nobles, y ejercía el cargo de por vida, aunque sus poderes estaban sujetos a la supervisión del propio Consejo y otras instituciones.
Génova
En Génova, el doge ocupaba un puesto similar. Creado en 1339 tras años de conflictos internos, era elegido por un consejo especial y servía durante dos años. Sus funciones incluían la administración de la ciudad, la diplomacia y los asuntos militares, representando a Génova en negociaciones internacionales.
Amalfi
Amalfi también contó con un doge, pero el cargo desapareció en el siglo XII a causa de disputas políticas internas y el declive de su poder marítimo.
Los doges de Venecia, Génova y Amalfi desempeñaron papeles decisivos en el desarrollo político, comercial y militar de sus ciudades, guiándolas en guerras, tratados comerciales y expansiones territoriales. El cargo era un símbolo de orgullo cívico y unidad, reflejando la independencia y el poder de estas repúblicas italianas durante la Edad Media y el Renacimiento.