1. Aumento de la producción agrícola
La revolución agrícola impulsó técnicas más eficientes, introdujo cultivos nuevos y mejoró las razas de ganado, lo que generó rendimientos más altos y excedentes alimentarios.
2. Movimiento de cercamientos
Se consolidaron parcelas dispersas en grandes fincas, facilitando la adopción de métodos modernos y una gestión del territorio más eficaz.
3. Crecimiento demográfico
Mejores condiciones de vida y mayor disponibilidad de alimentos provocaron un notable aumento de la población, proporcionando mano de obra para la incipiente industria.
4. Expansión de pueblos y ciudades
El excedente de mano de obra rural emigró a los centros urbanos, acelerando la expansión de ciudades y alimentando la Revolución Industrial.
5. Desarrollo industrial
Los excedentes agrícolas abastecían a la creciente población urbana y el capital generado se reinvertía en fábricas y nuevas industrias.
6. Transformación de la sociedad rural
Los cercamientos y la agricultura a gran escala desplazaron a pequeños agricultores, modificando la estructura y las costumbres de las comunidades campesinas.
7. Avances tecnológicos en la agricultura
Se introdujeron herramientas más eficaces, innovaciones en la cría de animales y maquinaria agrícola que revolucionaron el trabajo en el campo.
8. Surgimiento de la clase media
Una nueva clase de propietarios agrícolas prósperos y comerciantes impulsó el crecimiento de una burguesía urbana y rural.
9. Globalización y comercio
Los excedentes británicos alimentaron el comercio internacional, convirtiendo a Gran Bretaña en un importante exportador agrícola.
10. Mejora de la nutrición
La mayor variedad y cantidad de alimentos mejoró la dieta, la salud y la esperanza de vida de la población.
En síntesis, la Revolución Agrícola británica marcó un salto cualitativo en la producción, la demografía y la organización social, sentando las bases para la posterior Revolución Industrial.