Durante su historia, la civilización griega se enfrentó a varios poderes que desafiaron su expansión y supervivencia. A continuación, se describen los enemigos más destacados.
Persas
El Imperio Persa fue el adversario principal de los griegos en las Guerras Greco‑Persas (492‑449 a.C.). La contienda inició con la invasión persa de la península en 492 a.C. y culminó con la victoria griega en la Batalla de Platea en 479 a.C., seguida de la derrota persa en la batalla de Mícala en 449 a.C.
Cártago
Cártago, una civilización fenicia que dominaba gran parte del norte de África, así como territorios en la península ibérica y Sicilia, fue el rival dominante de Grecia en el Mediterráneo occidental durante los siglos V y IV a.C. Los enfrentamientos más notables fueron las Guerras Púnicas; la Primera Guerra Púnica (264‑241 a.C.) concluyó con victoria cartaginesa, aunque más tarde los romanos alteraron el equilibrio de poder.
Roma
Desde el siglo III a.C., Roma emergió como una potencia hegemónica en el Mediterráneo. Tras derrotar a los cartagineses, los romanos dirigieron su atención hacia Grecia, venciendo a los macedonios en la Segunda Guerra Macedónica (197 a.C.) y, finalmente, conquistando la península en 146 a.C., poniendo fin a la independencia política griega.