Importancia estratégica
Gallípoli, una península en la actual Turquía, estaba situada junto al estrecho de los Dardanelos, vía marítima que conecta el mar Egeo con el mar Negro. Controlar ese paso permitiría a los Aliados (Gran Bretaña, Francia y Rusia) cortar suministros a Rusia y abrir una ruta directa al interior del Imperio Otomano.
Fracaso del asalto naval
A principios de 1915, las flotas británica, francesa y rusa intentaron forzar el paso de los Dardanelos mediante un ataque naval. La fuerte resistencia otomana, las minas y la estrechez del canal hicieron que la operación fuera un costoso fracaso.
Objetivo de capturar Constantinopla
Winston Churchill, entonces Primer Lord del Almirantazgo, creía que una campaña terrestre en Gallípoli facilitaría la captura de la capital otomana, Constantinopla (actual Estambul). Se esperaba que ello obligara al Imperio Otomano a salir de la guerra, mejorara el acceso ruso al Mediterráneo y permitiera la unión con tropas rusas en el Cáucaso.
Presiones políticas
Rusia presionaba a sus aliados para abrir un segundo frente que aliviara la presión sobre sus ejércitos en el Frente Oriental.
Errores de cálculo y exceso de confianza
Los planificadores británicos y franceses subestimaron la capacidad de las fuerzas otomanas y la resistencia que encontrarían. Además, sobrevaloraron el posible apoyo de la población local, que no estaba necesariamente hostil al dominio otomano.
Deficiente planificación
Los desembarcos fueron mal organizados. La inteligencia sobre el terreno era insuficiente y las tropas fueron colocadas en playas expuestas, donde recibieron intenso fuego de las posiciones otomanas en las colinas.
Consecuencias
La campaña de Gallípoli se convirtió en una operación costosa y sangrienta para los Aliados. Tras varios meses de intensos combates, la evacuación se realizó en enero de 1916 sin lograr objetivos significativos. El fracaso es considerado uno de los mayores errores militares de la Primera Guerra Mundial.