La electricidad sí existía durante la Segunda Guerra Mundial, incluso en los campos de concentración y exterminio del Holocausto. Sin embargo, su suministro y uso estaban estrictamente regulados por la administración nazi.
Principales usos
Se empleaba principalmente para:
- Iluminación y calefacción de los barracones.
- Alimentar la maquinaria y los equipos utilizados en los procesos de exterminio.
- Accionar los cercos eléctricos que rodeaban los campos.
- Operar los reflectores y focos de búsqueda que vigilaban los perímetros.
Así, aunque la energía eléctrica estaba disponible, su acceso estaba limitado a los fines de control y represión del régimen.