Hitler empleó una serie de estrategias sistemáticas para sembrar temor y hostilidad contra los judíos en la sociedad alemana.
Propaganda
El régimen nazi difundió estereotipos negativos y falsedades a través de periódicos, carteles, películas y emisiones de radio. Estas piezas mostraban a los judíos como una amenaza para la economía, la cultura y la seguridad de Alemania, alimentando miedo y resentimiento.
Legislación discriminatoria
Se promulgaron leyes que despojaron a los judíos de sus derechos y ciudadanía. Las Leyes de Núremberg de 1935 definieron quién era considerado judío y prohibieron los matrimonios y relaciones sexuales entre judíos y no judíos. Gradualmente, los judíos fueron excluidos de la vida pública, de profesiones, de universidades y sus negocios fueron confiscados o «arianizados».
Violencia
La violencia física contra los judíos se intensificó bajo el dominio nazi. Grupos paramilitares como las SA y las SS los golpeaban, arrestaban y enviaban a campos de concentración. La Kristallnacht de noviembre de 1938 marcó un punto de inflexión, con miles de hogares, comercios y sinagogas judías destruidos en una ola de violencia nacional.
Deshumanización
El régimen presentaba a los judíos como seres inferiores, comparándolos con plagas. En la propaganda se los caricaturizaba con rasgos exagerados y se los describía como “parásitos” o “ratas”, reforzando la idea de que no eran plenamente humanos.
Estas tácticas crearon un ambiente de miedo, odio y prejuicio que sentó las bases del Holocausto, durante el cual millones de judíos y otras minorías fueron exterminados sistemáticamente.