Muerte de Enrique VIII
El rey Enrique VIII falleció el 28 de enero de 1547, a los 55 años, en el Palacio de Whitehall. Fue sepultado en la capilla de San Jorge, en el Castillo de Windsor.
Factores que contribuyeron a su fallecimiento
Enrique era un hombre corpulento, con un peso estimado de más de 136 kg (300 lb) en el momento de su muerte. Su estilo de vida sedentario, sumado a una alimentación rica en carnes rojas y grasas saturadas, y al consumo excesivo de alcohol, provocaron obesidad y una sobrecarga del sistema cardiovascular.
Durante la década de 1540 comenzó a sufrir una serie de enfermedades crónicas, entre ellas gota, diabetes y problemas renales. Además, en 1536 sufrió una grave lesión en la pierna tras una caída de su caballo; la herida se infectó y nunca cicatrizó por completo, dejándole una cojera dolorosa.
La combinación de obesidad, una dieta poco saludable, la infección persistente de la pierna y las enfermedades crónicas provocó una insuficiencia cardíaca y circulatoria que, según los historiadores, fue la causa más probable de su muerte.