Antes del estallido de la Segunda Guerra Mundial, el régimen fascista de Benito Mussolini llevó a cabo una serie de actos de agresión que incrementaron la tensión internacional y sentaron las bases del conflicto.
1. Invasión de Etiopía (1935)
En octubre de 1935 Italia invadió Etiopía, motivada por el deseo de Mussolini de ampliar el imperio colonial italiano y asegurar recursos estratégicos. La agresión provocó una condena mundial y la imposición de sanciones económicas por parte de la Sociedad de Naciones.
2. Apoyo a los nacionalistas en la Guerra Civil española (1936‑1939)
El gobierno italiano envió tropas, armamento y suministros al bando liderado por el general Francisco Franco. Esta intervención prolongó el conflicto y contribuyó a la victoria final de los nacionalistas sobre la República española.
3. Anexión de Albania (1939)
En abril de 1939 Italia ocupó y anexó Albania, una pequeña nación balcánica. El hecho aumentó las tensiones en Europa y evidenció las ambiciones expansionistas de Mussolini.
4. Pacto de Acero con Alemania (1939)
En mayo de 1939 se firmó el Pacto de Acero, una alianza militar entre Italia y Alemania que comprometía apoyo mutuo en caso de guerra. Este tratado consolidó a Italia como aliada de la Alemania nazi y elevó el riesgo de un conflicto a gran escala.
En conjunto, estas acciones formaron parte de la estrategia de Mussolini para crear una "Italia Grande" y posicionar al país como una potencia dominante, contribuyendo al clima de inestabilidad que desembocó en la Segunda Guerra Mundial.