Contexto histórico
Julio César había conseguido una serie de victorias militares que ampliaron enormemente el territorio de la República, destacándose la conquista de la Galia. Su éxito le granjeó una enorme popularidad entre el pueblo romano y la lealtad incondicional de sus legiones.
Motivos de la conspiración
Los senadores, guardianes tradicionales del equilibrio de poder, percibieron en César una amenaza al sistema republicano. Temían que su ambición lo llevara a instaurar una dictadura y a suplantar la autoridad del Senado.
Figuras como Marco Junio Bruto y Cayo Casio Longino lideraron a un grupo que consideraba indispensable preservar la república, aun a costa de eliminar a César. Actos como aceptar honores reservados a los dioses y rehusarse a renunciar al título de procónsul avivaron sus sospechas de que buscaba el poder absoluto.
Conspiradores principales
Marco Junio Bruto y Cayo Casio Longino encabezaron la trama, convencidos de que el asesinato era el único medio para evitar la caída de la libertad y sus propios cargos.