Contexto histórico
En los primeros años del siglo XIX, el Imperio francés controlaba el extenso territorio de Luisiana, adquirido tras la cesión española en 1800. Sin embargo, la situación geopolítica y financiera de Francia era delicada.
Razones de la venta
Napoleón Bonaparte no reconsideró la intención de conservar Luisiana; en cambio, decidió venderla a los Estados Unidos en 1803. La principal motivación fue obtener recursos financieros para sus campañas militares en Europa, especialmente la campaña contra la tercera coalición.
La transacción
El tratado conocido como la Compra de Luisiana se concretó por 15 millones de dólares, equivalentes a aproximadamente 80 millones de dólares actuales. Con esta operación, Estados Unidos duplicó su territorio, mientras que Francia se deshizo de una posesión que resultaba costosa de defender.
En resumen, Napoleón nunca cambió de opinión sobre la conservación de Luisiana; simplemente la vendió por razones estratégicas y económicas.