El opio en la antigüedad: de Sumeria a Roma
Los titulares actuales sobre heroína “cortada” y camellos que venden drogas pueden parecer modernos, pero ya en la Antigua Roma existían vendedores ambulantes que distribuían opio por las calles.
Los primeros rastros del opio
Las primeras referencias al cultivo de la adormidera (Papaver somniferum) aparecen en tabletas sumerias de hace más de 5 000 años. Los sumerios la llamaban hul gil («planta de la alegría») y la utilizaban con fines mucho más que ornamentales.
En el Papiro de Ebers, descubierto en Luxor y fechado alrededor del 1500 a.C., se describen cientos de enfermedades y una farmacopoeia con más de setecientas sustancias vegetales, entre ellas el opio, usado para calmar a los bebés que lloraban durante la dentición.
Opio en la cultura griega
En la mitología griega, el dios del sueño Hipnos aparece con un ramo de amapolas y una cornucopia para beber su jugo. Homero, en la Odisea, menciona la nepenté (“sin dolor”), cuyo ingrediente activo era el opio.
Se decía que los hoplitas grecorromanos bebían nepenté antes de la batalla para perder el miedo. Hipócrates recomendaba el opio como purgante y narcótico; siglos después, en el siglo II, Galeno, médico de los emperadores romanos, lo empleaba para aliviar el dolor, inducir el sueño, curar la diarrea e incluso estimular la libido.
Su fórmula estrella era la Triaca de Galeno, una mezcla de decenas de ingredientes con un 40 % de opio, utilizada como antídoto contra venenos y como remedio para diversas enfermedades.
El opio en las calles de Roma
La alta demanda, tanto medicinal como recreativa, impulsó la aparición de vendedores ambulantes que utilizaban camellos para ofrecer el producto fuera de los locales autorizados. A comienzos del siglo IV, bajo el reinado de Diocleciano, casi 400 establecimientos estaban registrados oficialmente.
Roma importaba la mayor parte del opio desde Egipto y, según denuncias de la época, los envíos llegaban sin control. Para aumentar sus ganancias, muchos comerciantes adulteraban el opio con goma arábiga o jugo de lechuga, o lo vendían bajo el nombre de tebaico, considerado el mejor del mundo antiguo.
Cómo reconocer el opio puro
- Posee un olor muy intenso y un sabor amargo.
- Al quemarse, produce una llama clara y brillante.
- Se disuelve fácilmente en agua.
- Se funde bajo la luz del sol.
Curiosidades
A diferencia de la percepción moderna, no se hallan registros de adictos marginales ni de altercados por síndrome de abstinencia en la Roma antigua. Como decía la gente de la época: «Tranquilos, yo lo controlo».