Varios factores influyeron en la decisión de Alemania:
1. Ideología expansionista
El régimen nazi, liderado por Adolf Hitler, buscaba ampliar el territorio nacional, controlar nuevas áreas y asegurarse recursos que sustentaran su economía y su maquinaria militar.
2. Lebensraum (espacio vital)
La doctrina del “Lebensraum” sostenía que Alemania necesitaba territorios adicionales para asentar a su población en crecimiento y proveer materias primas a la industria y la agricultura. La inmensa extensión y los recursos de la Unión Soviética la convertían en el objetivo principal.
3. Anticomunismo
El profundo odio de Hitler al comunismo lo llevó a considerar a la URSS como una amenaza directa a la ideología nazi. La invasión se presentó como una cruzada para erradicar el comunismo y consolidar la hegemonía alemana en Europa.
4. Rivalidad geopolítica
Las relaciones germano‑soviéticas estaban marcadas por la desconfianza y la competencia por la influencia en Europa del Este. Hitler vio en la ofensiva una oportunidad para ganar ventaja estratégica y evitar una posible alianza soviética con otras potencias.
5. Objetivos económicos
La Unión Soviética disponía de recursos estratégicos como petróleo, minerales y tierras agrícolas. Conquistar esos recursos permitiría a Alemania abastecer su esfuerzo bélico y reforzar su economía.
6. Percepción de debilidad militar soviética
Antes de la invasión, Hitler subestimó la capacidad del Ejército Rojo y la resiliencia del pueblo soviético, creyendo que la campaña sería rápida y fácil.
7. Alianza con Japón
El Pacto Tripartito vinculó a Alemania con Japón. El ataque japonés a Pearl Harbor redujo la probabilidad de una guerra en dos frentes para Berlín y alentó a Hitler a actuar contra la URSS.
La invasión, conocida como Operación Barbarroja, marcó un punto de inflexión crucial en la Segunda Guerra Mundial. Desencadenó la brutal y prolongada guerra del Frente Oriental, que cobró millones de vidas y, en última instancia, contribuyó a la derrota de la Alemania nazi.