La Nueva España, también conocida como Virreinato de Nueva España, se estableció a principios del siglo XVI por tres motivos principales:
1. Acceso a oro y plata
La búsqueda de riqueza fue una de las fuerzas motrices de la colonización española en América. El territorio se consideraba rico en minerales preciosos, especialmente oro y plata. El hallazgo de abundantes yacimientos, como los de Zacatecas y Potosí, atrajo a colonos españoles y estimuló la exploración y colonización posteriores.
2. Expansión de la fe católica
Propagar el catolicismo ocupó un papel central en la misión imperial de España. Nueva España ofrecía la oportunidad de evangelizar a las poblaciones indígenas y someterlas a la influencia de la Iglesia. Convertir a los pueblos nativos al cristianismo se convirtió en uno de los objetivos clave del dominio colonial. Órdenes religiosas, como los franciscanos y dominicos, desempeñaron un papel fundamental en esta labor.
3. Exploración y expansión territorial
El virreinato sirvió como base para la exploración y colonización de otras regiones de América. Los conquistadores españoles buscaban extender su dominio más allá de los territorios iniciales. Al establecer un bastión en México, pudieron lanzar expediciones hacia Centro y Sudamérica, lo que permitió la expansión del Imperio español a vastas nuevas áreas.