La Revolución de Octubre de 1917 transformó radicalmente el panorama político, económico y cultural de Rusia.
Derrocamiento del Gobierno Provisional y establecimiento del poder soviético
Los bolcheviques, liderados por Vladimir Lenin, tomaron el control de Petrogrado (actual San Petersburgo) y fundaron un gobierno basado en los principios del socialismo.
Guerra civil rusa
El golpe desencadenó una guerra civil entre los bolcheviques (los “Rojos”) y sus opositores, los “Blancos”. El conflicto se prolongó hasta 1922, culminando con la victoria roja.
Formación de la Unión Soviética
En 1922, la República Socialista Federativa Soviética de Rusia y otras repúblicas se unieron para crear la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), que se convirtió en una potencia mundial y jugó un papel central en la Guerra Fría.
Cambios económicos y sociales
Los bolcheviques nacionalizaron la industria, los bancos y la tierra, implantando una economía planificada. Además, introdujeron programas de bienestar como la salud y la educación gratuitas, y promovieron la igualdad de género.
Transformaciones culturales
Se buscó crear una cultura socialista, suprimiendo prácticas religiosas y tradicionales. Se fomentó el ateísmo, el colectivismo y el internacionalismo.
Represión y purgas
El régimen utilizó la violencia para consolidar su poder, creando la Cheka, policía secreta que realizó arrestos masivos, ejecuciones y purgas, destacando la Gran Purga de los años 30, en la que millones fueron encarcelados o asesinados.
Impacto en la Guerra Fría
El establecimiento de la URSS y su ideología comunista alteraron la política mundial, desencadenando la Guerra Fría, una larga fase de tensión y competencia entre la Unión Soviética y Estados Unidos y sus respectivos aliados.