Historia de Europa

Janusz Korczak: el doctor que murió con sus niños

Fue precursor de la lucha por los derechos de la infancia y autor de libros para niños. ¿Quién fue el "Doctor Viejo" que, aunque podía escapar, prefirió morir junto a sus pupilos?

Su nombre real era Hersz Goldszmit; en su juventud también usó el nombre Henryk. Nació el 22 de julio de 1878 (o 1879) en Varsovia, en una familia judía asimilada. Se describía a sí mismo como judío y polaco. La infancia fue dura: su padre, Józef, un abogado conocido, padecía una enfermedad mental y falleció prematuramente en 1896, dejando a la familia en apuros económicos. Henryk tuvo que trabajar como tutor para mantener a su madre y a su hermana Anna.

Escritor, médico y educador

Desde pequeño mostró interés por la literatura. Debutó en 1896 con el humorístico Węzeł gordyjski, publicado en la revista satírica Kolce. Más tarde escribió artículos y reseñas y, en 1901, publicó su primera novela, Children of the Street. Fue entonces cuando adoptó el seudónimo literario que lo acompañaría para siempre: Janusz Korczak.

Al mismo tiempo estudiaba medicina en la Universidad Imperial de Varsovia. Ya entonces se involucró en la defensa de los niños: desde 1900 participó en la Sociedad de Campamentos de Verano y, posteriormente, en la Sociedad de Cultura Polaca y la Sociedad de Higiene de Varsovia. En 1904 y 1907 trabajó como tutor para niños judíos en el centro vacacional "Michałówka" y también para niños cristianos en "Wilhelmówka". De esa experiencia surgieron dos libros: Mośki, Joski, Srule (1910) y Józki, Jaśki i Franki (1911).

Janusz Korczak: el doctor que murió con sus niños

En 1905 fue contratado como médico del Hospital Judío de Niños Bersonów y Baumanów, y sirvió como médico militar en la guerra ruso‑japonesa. Amplió sus conocimientos de pediatría y pedagogía en Berlín, París y Londres, y allí tomó la decisión de no formar una familia propia, dedicándose por completo a los niños: "Para mí, la causa del niño es la única que vale la pena".

Padre sin hijos de cientos de niños

De regreso a Polonia, en 1912 se convirtió en director del Orfanato para niños judíos, cargo que mantuvo hasta 1942. Entre sus colaboradores estuvo Stefania Wilczyńska. Durante la Primera Guerra Mundial trabajó como jefe adjunto del hospital de división del ejército de Samsonov y escribió A Child in the Family, la primera parte de la tetralogía How to Love a Child. En 1915 conoció a Maryna Falska y, en 1919, fundó el orfanato modelo en "Nuestro Hogar" en Pruszków, que desde 1928 se trasladó a Bielany, Varsovia.

Janusz Korczak: el doctor que murió con sus niños

El orfanato implementó un sistema educativo propio, basado en la observación diaria del desarrollo psicofísico de los niños. Promovió la "autodidacta" mediante la creación de instituciones de autogobierno infantil (parlamento, tribunal, notaría). Repetía a sus pupilos: "Les damos un anhelo de una vida mejor que aún no existe, pero que algún día llegará".

Precursor de los derechos de la infancia

Además de su labor como médico y pedagogo, siguió escribiendo. Sus obras más conocidas son Król Maciuś Pierwszy (1923), Bankrut małego Dżeka (1924) y Kajtuś el mago (1934). Publicó artículos en "Kolce", "Czytelnia dla życia", "Głos", "Robotnik" y "Opieka Społeczna".

Janusz Korczak: el doctor que murió con sus niños

En 1926 fundó el periódico experimental para niños Mały Przegląd, que se editó como suplemento de Nasz Przegląd" hasta el 1 de septiembre de 1939. También colaboró con la Radio Polaca hasta finales de 1934, cuando su programa "Charlas del Doctor Viejo" fue retirado, presumiblemente por la campaña antisemita de la época.

Por razones no explicadas, probablemente por la campaña antisemita, en febrero de 1936 desapareció de la programación de la Radio Polaca el programa "Charlas del Doctor Viejo", tan querido por las familias que lo escuchaban cada jueves por la tarde. La prensa nacional‑democrática denunciaba: "La jefatura judía se vuelve una epidemia", "La popularidad de la Radio Polaca está creciendo", "El 80 % de los autores de la radio son judíos".

Defendió los derechos infantiles también como perito judicial en casos de menores y colaboró con el Seminario Estatal de Maestros de la Religión Mosaic, el Instituto Nacional de Educación Especial y la Universidad Polaca Libre.

A un paso de la salvación

Antes de la Segunda Guerra Mundial visitó Palestina dos veces (1934 y 1936) y consideró emigrar a Israel. En agosto de 1939 preguntó a un amigo sobre la posibilidad de trasladarse, pero finalmente decidió quedarse en Polonia, lo que para un judío significó una sentencia de muerte.

Con el estallido de la guerra, el orfanato se trasladó varias veces dentro del gueto de Varsovia (Krochmalna, Chłodna 33 y, finalmente, Sienna 16). A pesar de la ocupación y la persecución, Korczak y su equipo buscaron fondos para mantener la normalidad para los niños, dejando constancia de esos esfuerzos en su Diario del gueto.

Janusz Korczak: el doctor que murió con sus niños

Recibió varias ofertas para escapar del gueto y refugiarse en la zona aria, pero rechazó la propuesta, pues no quería abandonar a los niños, al igual que el resto del personal del orfanato.

La última marcha de Korczak

El 22 de julio de 1942 los nazis iniciaron la "Gran Acción" de liquidación del gueto de Varsovia. Aproximadamente el 5 de agosto, Korczak, sus colaboradores (entre ellos Stefania Wilczyńska, Natalia Poz y Róża Lipiec‑Jakubowska) y unos 200 niños fueron conducidos al Umschlagplatz y deportados al exterminio de Treblinka.

Janusz Korczak: el doctor que murió con sus niños

Su último recorrido se volvió legendario. El padre Jan Twardowski, en una misa de 1971, recordó: "Sostuvo la mano de los niños hasta el final, murió con ellos, vistiendo el uniforme raído de médico del ejército polaco que había tomado el día de la ocupación y mantuvo hasta su muerte". El pianista Władysław Szpilman describió la escena:

"Vi el 5 de agosto la partida de Janusz Korczak y sus huérfanos del gueto. Llevaba a los niños en brazos, cantaban, y un pequeño músico tocaba para ellos. Korczak les decía que iban a ir al campo, que había motivos para estar felices".

Irena Sendler añadió: "Caminaba erguido, con el rostro sereno, llevando al niño más pequeño en el brazo y al otro bajo el mentón. El trayecto hasta el Umschlagplatz duró cuatro horas".

Epitafio

Se presume que Korczak y sus niños murieron en Treblinka el 7 de agosto de 1942, aunque la fecha exacta es desconocida. En 1954 el juzgado de Lublin fijó provisionalmente el 9 de mayo de 1946 como fecha de su fallecimiento, pero la hipótesis actual es la del 7 de agosto de 1942. Su legado perdura en escuelas y guarderías que repiten su lema: "No hay niños, hay personas".


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