Hijos legítimos de Luis XV
El rey Luis XV y su esposa, la duquesa María Lis (Marie Leszczyńska), tuvieron diez hijos legítimos. Solo algunos llegaron a la edad adulta y dejaron huella en la historia.
Louise‑Élisabeth de Francia (1727‑1759)
Apodada "Madame Infante", se casó con Felipe, duque de Parma. Murió a los 32 años de tuberculosis.
Henriette de Francia (1727‑1752)
Gemela de Louise‑Élisabeth, contrajo matrimonio con el mismo Felipe, duque de Parma, y falleció a los 24 años a causa de la viruela.
Luís, Delfín de Francia (1729‑1765)
Heredero al trono, murió de tuberculosis antes que su padre. Su hijo, Luis‑Augusto, se convertiría en Luis XVI.
Madame Adélaïde (1732‑1800)
Conocida por su profunda religiosidad, vivió gran parte de su vida en el monasterio de Fontevraud.
Madame Victoire (1733‑1799)
Hermana de Adélaïde, compartió su vocación religiosa y también residió en Fontevraud.
Madame Sophie (1734‑1782)
Participó brevemente en los acontecimientos de la Revolución, pero murió joven de tuberculosis.
Madame Louise (1737‑1787)
Entró en el convento de Carmel y dedicó su vida a la contemplación.
Otros hijos
Algunos de los hijos restantes, como el príncipe Fernando y el príncipe Luis, fallecieron en la infancia o la adolescencia, en su mayoría a causa de enfermedades infecciosas.
Hijos ilegítimos reconocidos
Luis XV también tuvo varios hijos fuera del matrimonio, aunque ninguno alcanzó la relevancia de sus hijos legítimos. Entre los más conocidos están:
Charles de Vintimille, con Madame de Pompadour (nacido 1741)
Más tarde llamado conde de Tillières, vivió discretamente y murió sin ocupar cargos destacados.
Louis de Narbonne, con la condesa de Vervins (nacido 1744)
Sirvió como oficial en el ejército, pero no tuvo participación política significativa.
Otros hijos no reconocidos oficialmente
Existen registros de varios nacimientos atribuidos a amantes de Luis XV, pero la falta de documentación impide confirmar sus identidades o destinos.
¿Qué les sucedió?
La mayoría de los hijos legítimos de Luis XV murieron jóvenes a causa de enfermedades como la tuberculosis, la viruela o la gripe. Aquellos que alcanzaron la madurez, como el Delfín y sus hijas, influyeron en la vida cortesana y, en algunos casos, en la política religiosa.
Los hijos ilegítimos, por su condición, permanecieron al margen del poder y, salvo algunos oficiales del ejército, no jugaron un papel relevante en la historia francesa.
En la Revolución Francesa, varios miembros de la familia real, incluidos los hijos legítimos que aún vivían, fueron perseguidos, encarcelados o exiliados. El conde de Artois, que no era hijo de Luis XV sino su nieto, logró regresar al trono como Carlos X después de la caída de Napoleón.