Terreno del sitio de desembarco
El terreno era extremadamente accidentado, con acantilados escarpados y desfiladeros estrechos que complicaban el avance de las tropas y la consolidación de una posición en tierra.
Fuerte defensa turca
Las fuerzas otomanas estaban bien preparadas y conocían la inminente ofensiva, lo que les permitió reforzar la costa de forma eficaz. Los soldados bajo el mando de Mustafa Kemal Atatürk aprovecharon las posiciones elevadas para dominar el campo de batalla.
Planificación y ejecución deficientes
Una escasa labor de reconocimiento y un conocimiento insuficiente del terreno provocaron graves errores de cálculo británicos respecto a la fortaleza de la defensa turca y a la complejidad del desembarco.
Momento y factor sorpresa
Tras un intento fallido en febrero de 1915, los Aliados pospusieron la invasión, dándole a los turcos tiempo adicional para reforzar sus defensas.
Falta de coordinación
Los ataques navales y las ofensivas terrestres aliadas no estuvieron sincronizados, lo que generó confusión y retrasos críticos.
Desafíos del desembarco anfibio
El desembarco inicial de los ANZAC al alba se encontró con un intenso fuego de las tropas turcas situadas en la cresta, convirtiendo la bajada de los barcos y la toma de una posición segura en una tarea extremadamente peligrosa.
Condiciones climáticas adversas
El mal tiempo, con mares agitados y tormentas, obstaculizó las comunicaciones y alteró los planes de desembarco en varias playas.