Ocupación nazi de la Unión Soviética
El 22 de junio de 1941, la Alemania nazi lanzó la operación Barbarroja, invadiendo la Unión Soviética y dando inicio a una ocupación que duró hasta el 8 de mayo de 1945, fecha del fin de la guerra en Europa.
Territorios bajo control alemán
Durante esos cuatro años, las fuerzas alemanas controlaron amplias zonas del oeste soviético: gran parte de Ucrania, Bielorrusia, la zona occidental de Rusia y los Estados bálticos (Estonia, Letonia y Lituania). En algunas áreas, el ejército nazi estableció administraciones militares y llevó a cabo políticas de explotación y represión.
Consecuencias humanas y materiales
La ocupación provocó una destrucción masiva, millones de muertos y desplazamientos forzados. Las poblaciones civiles sufrieron ejecuciones, trabajos forzados, hambrunas y el Holocausto, que cobró la vida de numerosos judíos y otras minorías.
Al final de la guerra, la Unión Soviética recuperó la mayor parte de su territorio, aunque las cicatrices de la ocupación permanecieron durante décadas.