¿Quién no ha escuchado las románticas historias de los Highlands? Hombres robustos que defienden su honor entre paisajes imponentes, enfrentándose a los vientos más duros. Cuando se piensa en los escoceses del norte, que lucharon contra los ingleses con sus espadas, que se reúnen al calor del fuego con whisky y gaitas, el kilt aparece automáticamente. Esta prenda es símbolo de cultura y de culto; todo auténtico highlander posee al menos un kilt a cuadros en su armario. Su historia es tan apasionante y vigorosa como la de sus habitantes.
Los orígenes del kilt
Para ser claros, los orígenes del kilt están envueltos en la niebla, como la cima de Ben Nevis en día nublado. Esa misteriosa atmósfera no ha menguado su popularidad; al contrario, el faldón a la altura de la rodilla está rodeado de leyendas que lo convierten en un tesoro para los amantes de la cultura escocesa.
El precursor del kilt actual era el "Great Belted Plaid", una pieza de tela de entre 1,5 m de ancho y de 4 a 8 m de largo. Como la tecnología de la época solo permitía tejidos de 80 cm de ancho, se cosían dos paneles y se sujetaba todo con un cinturón alrededor de la cintura. Era voluminoso, incómodo y, además, un riesgo de incendio. Alrededor de 1725, el sastre Thomas Rawlinson introdujo una versión más práctica: redujo la longitud, añadió pliegues cosidos y eliminó la necesidad de envolver la tela.
Antes del kilt y del belted plaid, los highlanders usaban pantalones y túnicas largas.
¿Cada clan tiene su propio patrón?
El kilt sigue caracterizado por sus cuadros clásicos. Colores como verde oscuro, marrón, rojo vino o azul marino son habituales, y muchos creen que el patrón varía según el clan. Sin embargo, investigaciones recientes indican que la diferencia estaba más relacionada con la riqueza del portador que con la afiliación clanica.
El patrón a cuadros se conoce como tartán. Además de reflejar la posición económica, está asociado a regiones o distritos, no a clanes. Si los patrones estuvieran ligados a clanes, los soldados enemigos podrían identificar rápidamente a sus adversarios, lo que habría sido una desventaja táctica.
La prohibición del kilt de 1746
Gran parte de la información que se conoce hoy sobre el kilt se perdió tras la prohibición de 1746. Tras la rebelión jacobita de 1745, el Acta de Desarme de 1746 prohibió el uso del kilt, pues era símbolo del orgulloso highlander y podía servir como camuflaje para rebeldes o ladrones. La prohibición se mantuvo hasta 1782, cuando la Highland Dress Act la revocó. Escritores como James Macpherson y Sir Walter Scott avivaron el imaginario romántico de los Highlands, y el kilt volvió a la moda.
¿Cómo se lleva correctamente un kilt?
Tradicionalmente, los hombres solteros llevan el kilt justo por encima de la rodilla; los casados o comprometidos lo llevan un poco más largo para cubrir la rodilla. Además, al arrodillarse el kilt no debe tocar el suelo, evitando ensuciarlo.
Muchos se preguntan qué lleva un highlander debajo de la falda. La leyenda dice que no se usaba ropa interior, pero eso se debía más a la ausencia de prendas en siglos pasados que a una costumbre. Hoy en día es perfectamente aceptable llevar calzoncillos bajo el kilt.
Al no tener bolsillos, el kilt se complementa con un sporran, una pequeña bolsa de cuero que se coloca en la parte media del muslo, evitando que el viento exponga áreas íntimas.
Otro accesorio esencial es el Sgian Dubh, un pequeño cuchillo que se oculta en la media media. Durante la época del Acta de Desarme estaba prohibido portar armas, por lo que el cuchillo se guardaba en la pantorrilla; en tiempos de paz se llevaba dentro de la media.
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