Historia antigua

Chiari: El egoísmo y el engaño de un general que mató a los soldados

Chiari: El egoísmo y el engaño de un general que mató a los soldados

Contexto de la Guerra de Sucesión Española

La Guerra de Sucesión Española, considerada la primera guerra mundial, estalló en 1701. En el frente del norte de Italia el archiduque Eugenio de Saboya, el mejor general de los Habsburgo, ya había derrotado a los franceses en los primeros choques.

Ante esa situación, el rey Luis XIV envió al experimentado mariscal de campo Villeroy a Italia con la orden de aniquilar al ejército imperial de Eugenio. “No sabes cuánto me alegra que seas mi comandante… Tengo la certeza de que terminarás la campaña con gloria”, le escribió el monarca.

El enfrentamiento en Chiari

Eugenio no evitaba el combate, pero debía ser realista: el ejército francés y español contaba con cerca de 38.000 hombres, casi el doble de los 22.000 que el archiduque podía reunir.

Informado por sus intrépidos húsares y por espías de la fuerza enemiga, Eugenio decidió ocupar una posición naturalmente fortificada en la margen oriental del río Olio. Ordenó reforzar las fortificaciones y esperó al enemigo.

El flanco derecho estaba protegido por arroyos y pequeños ríos, mientras que el flanco izquierdo estaba respaldado por la fortaleza de Chiari. De ese modo, el archiduque sabía que el ataque francés sólo podía venir por el frente, principalmente de infantería, pues la caballería tendría dificultades en ese terreno.

Estrategia y error francés

El ejército francés se acercó. El anterior comandante, el mariscal Catinas, intentó advertir a Villeroy: “Señor, el rey no envió a tantos valientes solo para observar al enemigo”. Sin embargo, el 1 de septiembre de 1701, la coalición franco‑española avanzó creyendo que Eugenio se retiraría, según los “informantes” que el propio Eugenio había dejado en el campamento enemigo.

Los franceses cruzaron el río Olio y se dirigieron a Chiari pensando que sólo encontrarían la retaguardia del ejército imperial. En realidad se toparon con la totalidad de la fuerza de Eugenio, lista para no ceder ni un centímetro.

Los imperiales permitieron que el enemigo se acercara a menos de 50 m antes de abrir fuego, provocando una masacre. En pocos minutos más de 250 oficiales franceses y españoles y alrededor de 3.000 soldados cayeron muertos o heridos, mientras que las pérdidas del ejército de Eugenio fueron de unos 200 muertos y heridos.

Resultado y consecuencias

Desorientado, el mariscal Villeroy perdió el control de sus tropas. Sólo gracias a la resistencia del herido Catinas el ejército franco‑español logró retirarse sin ser aniquilado. Se establecieron en una zona pantanosa donde, durante dos meses, la enfermedad diezmó a sus filas.

En noviembre, Villeroy abandonó la posición y se retiró a Milán, admitiendo la derrota. Sus tropas, ya impopulares por el saqueo a la población local, empezaron a desbandarse. Mientras tanto, Eugenio siguió avanzando, manteniendo la disciplina y castigando con dureza a los que asaltaron propiedades civiles.

Más allá del resultado táctico, la batalla de Chiari tuvo importantes repercusiones estratégicas: Gran Bretaña y los Países Bajos firmaron una alianza con el emperador austríaco, entrando oficialmente en la guerra contra Francia.

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