Materiales de construcción en la antigua Mesopotamia
Los habitantes de Mesopotamia empleaban ladrillos de adobe para levantar sus hogares. Estos ladrillos se fabricaban mezclando barro con paja y luego se dejaban secar al sol, lo que les confería gran resistencia y durabilidad.
El proceso era sencillo: se moldeaba la mezcla en moldes rectangulares, se alisaba la superficie y se exponía al clima árido de la región. Una vez secos, los ladrillos se apilaban como bloques, creando muros gruesos que aislaban del calor del día y del frío de la noche.
Además del adobe, se utilizaban maderas ligeras para vigas y techos, y cañas o fibras vegetales para cubrir las viviendas. Sin embargo, el ladrillo de barro‑paja era el material predominante, ya que estaba disponible en abundancia y era económico de producir.
Esta técnica de construcción perduró durante milenios y dejó un legado arquitectónico que aún se puede observar en los restos arqueológicos de la región.