Historia antigua

Yugoslavia: de la guerra a la desintegración

Yugoslavia: de la guerra a la desintegración Entre 1991 y 2001 la desintegración de Yugoslavia desencadenó una serie de conflictos extremadamente mortíferos, alimentados por un nacionalismo exacerbado. El Reino de Yugoslavia, fundado en 1918, se transformó tras la Segunda Guerra Mundial en una federación compuesta por seis repúblicas (Eslovenia, Croacia, Bosnia‑Herzegovina, Montenegro, Serbia y Macedonia) y dos provincias autónomas (Vojvodina y Kosovo). A partir de 1991 comenzó su ruptura: independencias de Eslovenia, Croacia y Macedonia en 1991, y de Bosnia‑Herzegovina en 1992. Los dos estados restantes formaron la República Federal de Yugoslavia (Serbia y Montenegro), que se disolvió en 2006. En la década de guerra más de 100 000 personas murieron y cuatro millones fueron desplazadas.

¿Qué era Yugoslavia?

El origen de Yugoslavia se remonta al final de la Primera Guerra Mundial, cuando los vencedores aliados crearon, sobre los restos del Imperio austrohúngaro, un Estado balcánico destinado a unificar a los eslavos del sur. Así nació el Reino de Serbios, Croatas y Eslovenos, que en 1929 pasó a llamarse Reino de Yugoslavia bajo el gobierno autoritario de Alejandro I. Tras la invasión nazi en 1941 y una resistencia fragmentada (nacionalista, realista y comunista), el país quedó bajo control comunista al final de la guerra.

Yugoslavia: de la guerra a la desintegración La segunda Yugoslavia surgió en 1945 bajo el liderazgo de Josip Broz Tito. Tito instauró un régimen comunista independiente de Moscú desde 1948 y organizó una federación de seis repúblicas –Eslovenia, Croacia, Bosnia‑Herzegovina, Montenegro, Macedonia y Serbia– con las provincias autónomas de Kosovo y Vojvodina. Aunque la federación mantenía una fuerte centralización en Belgrado, la diversidad étnica y religiosa era enorme: croatas católicos, serbios ortodoxos, bosnios musulmanes, albaneses en Kosovo, húngaros en Vojvodina, entre otros.

Tras la muerte de Tito en 1980, la economía estaba en crisis (deuda externa de 20 mil millones de dólares, inflación de tres dígitos) y crecían las tensiones étnicas. En 1989 se produjo una huelga general que paralizó al país.

El auge de los nacionalismos

En este contexto, Slobodan Milošević, abogado y exdirector del Banco de Belgrado, ascendió al poder comunista en 1986. Propuso una agenda nacionalista que buscaba la unificación de todos los serbios bajo una "Gran Serbia". Reprimió los movimientos albaneses en Kosovo, purgó a los comunistas kosovares y apoyó a las minorías serbias en Croacia y Bosnia, avivando las tensiones interétnicas.

Yugoslavia: de la guerra a la desintegración En 1990, Croacia celebró sus primeras elecciones libres, ganando el Partido Demócrata Croata liderado por Franjo Tuđman, quien había sido condenado por "activismo nacionalista". Simultáneamente, en Eslovenia se introdujo el multipartidismo y en Serbia Milošević fue elegido presidente de la República Socialista de Serbia.

¿Por qué se desintegró Yugoslavia?

El Partido Comunista ya no tenía control real a nivel federal. En enero de 1990 se aprobó la transición a una economía mixta y el fin del autoritarismo, lo que abrió la caja de Pandora. Las elecciones de 1990 dieron la victoria a los partidos nacionalistas en casi todas las repúblicas: Eslovenia, Croacia, Bosnia‑Herzegovina y Macedonia. La federación quedó sin autoridad, mientras el Ejército Popular Yugoslavo (JNA), mayoritariamente serbio, seguía existiendo.

El 25 de junio de 1991 Eslovenia declaró su independencia (un día antes de que Belgrado anunciara la suya). La JNA intentó intervenir, pero el conflicto fue breve y de baja intensidad, terminando con los Acuerdos de Brijuni (7 de julio) que reconocieron la soberanía eslovena.

La guerra en Croacia

Los serbios de Croacia, temerosos de quedar como minoría, proclamaron la autonomía de la República de Krajina y buscaron la anexión a Serbia. La intervención de la JNA y la falta de retirada provocaron enfrentamientos que se intensificaron, con la toma de Vukovar y el asedio de Dubrovnik. La ONU impuso un embargo de armas en septiembre de 1991 y envió fuerzas de paz, pero la violencia continuó.

La guerra en Bosnia‑Herzegovina

En marzo de 1992 Bosnia‑Herzegovina declaró su independencia, reconocida por EE. UU. y la ONU. El conflicto se caracterizó por el asedio de Sarajevo y la campaña de "limpieza étnica" perpetrada principalmente por fuerzas serbias. Se estima que 200 000 personas murieron y millones fueron desplazadas. La ONU desplegó la misión UNPROFOR, cuya actuación resultó controvertida.

Los Acuerdos de Dayton, firmados el 21 de noviembre de 1995, pusieron fin a la guerra, estableciendo dos entidades dentro de Bosnia: la Federación Croata‑Musulmana y la República Srpska, con Sarajevo como capital.

Una paz frágil

Tras Dayton, la estabilidad depende de la reconciliación entre croatas y bosnios, el retorno de los refugiados y los juicios del Tribunal Penal Internacional para la ex‑Yugoslavia en La Haya. La crisis reveló la incapacidad europea para gestionar una crisis internacional sin instituciones adecuadas. Alemania fue criticada por reconocer rápidamente a los nuevos estados sin garantías para las minorías, mientras Francia mostró reticencia a calificar a Serbia de agresor.

Para profundizar

La desintegración de Yugoslavia y la aparición de siete estados sucesores: 1986‑2013, R. Lukic, Ediciones Hermann, 2014.

La vida y muerte de Yugoslavia, P. Garde, Fayard, 2000.

¿Última guerra de los Balcanes? Testimonios y análisis, J. Cot, L'Harmattan, 2000.