Historia antigua

La odisea del Long Range Desert Group en el desierto

La odisea del Long Range Desert Group en el desierto

William Boyd, conocido como Bill, escribió en 1945 sobre el Long Range Desert Group (LRDG). Su relato describe la dura vida en el desierto, un entorno donde la privación era la norma, pero que se convirtió en el escenario principal de esta unidad, dedicada principalmente a la exploración y, en ocasiones, a acciones directas contra el enemigo, como relata Saul Kelly en The Lost Oasis: Almásy, Zerzura and the Desert War.

Al pensar en el desierto, lo primero que viene a la mente es el calor y la sed. Sin embargo, la realidad es más compleja: las noches pueden ser extremadamente frías y la sed se puede aliviar con suficiente agua. Para Kennedy Shaw, el peor enemigo era el ghibli, una tormenta de arena que podía durar días y poner a prueba la resistencia de los soldados.

Estas tormentas eran un desafío constante para el LRDG. En el frente costero, el polvo de los miles de soldados era un problema permanente, mientras que en el interior del desierto sólo había arena. Los vientos alcanzaban los 100 km/h, pero como la arena se mantenía a ras del suelo, siempre era posible seguir avanzando.

La odisea del Long Range Desert Group en el desierto

Aunque las condiciones eran extremas, el entrenamiento de los futuros combatientes del LRDG no resultaba complicado: muchos ya contaban con la experiencia militar necesaria y el tiempo era limitado. Los neozelandeses sólo necesitaban dos salidas con Bagnold para ser considerados aptos; los guardias recibían diez días de instrucción, dos de los cuales se realizaban en el desierto de El‑Fayoum bajo el mando del comandante Pat Clayton. Un suboficial de la Patrulla S, formada por soldados rodesianos en enero de 1941, recordó estos entrenamientos.

Espíritu de supervivencia

Entre las técnicas aprendidas, la más importante era sobrevivir en el desierto: conservar el agua (una vez dominada la disciplina, cada hombre podía racionarla a su criterio) y buscar refugio. La navegación era vital, pues era fácil perderse o quedar abandonado. Cuatro soldados –Moore, Easton, Winchester y Tighe– fueron puestos a prueba tras quedar abandonados el 31 de enero, después de que la patrulla T (neozelandesa) fuera sorprendida por los italianos en Jabal Sherif, al sur de Kufra.

El 1 de febrero iniciaron una marcha hacia el sur después de abandonar sus vehículos. Tras cuatro días de caminata con escaso sueño y bajas temperaturas, Tighe mostró signos de agotamiento. Ese mismo día consumieron su última ración sustancial: un frasco de lentejas enlatadas abandonado días atrás, que resultó ser vital. El 5 de febrero tuvieron que dejar a Tighe, incapaz de seguir, entregándole su parte de agua. El 6 de febrero fueron sorprendidos por una tormenta de arena; aunque la huella de su ruta se volvió difusa, lograron seguirla.

Ese mismo día, Moore, Easton y Winchester llegaron a Sarra, donde encontraron un pozo tapado por los italianos, leña, aceite de motor y madera para encender fuego. No había alimentos. El 7 de febrero, Tighe llegó a Sarra, pero ya no pudo continuar y se quedó allí. El 9 de febrero una patrulla francesa encontró a Tighe y, tras recibir la información de que tres compañeros estaban más adelante, detuvo la búsqueda por la noche.

Una avión francés localizó a Moore y Winchester (Easton se había quedado atrás) y dejó comida y agua. Sin embargo, los soldados apenas pudieron recuperar los suministros: la tapa del contenedor se había perdido y solo quedaban unas cuantas bebidas. El 10 de febrero los franceses reanudaron la búsqueda, hallando a Easton, que había caminado hacia el oeste; estaba vivo, pero murió pocas horas después. Más al sur, a unos 100 km de Sarra, encontraron a Winchester, delirante pero en pie. Finalmente, después de recorrer otros 16 km, localizaron a Moore, que había recorrido casi 340 km desde el incidente y parecía capaz de llegar al puesto francés de Tekro (130 km más al sur, en Chad), donde había agua disponible.

La tenacidad de Moore confirmó la valoración de Kennedy Shaw sobre los neozelandeses del LRDG: hombres resistentes y decididos.

La aguja del LRDG

La odisea del Long Range Desert Group en el desierto

Ni los británicos, ni los rodesianos, ni otros contingentes del LRDG restaron valor ni tenacidad a los neozelandeses. Estos soldados tomaron Murzuk el 11 de enero de 1941, arrasaron en Cirenaica en marzo y abril, hostigaron repetidamente la retaguardia del Eje, especialmente durante la Operación Crusader, espiaron sus movimientos y ejecutaron ataques contra aeródromos (Operación Caravan, Barce, septiembre 1942) y puertos como Bengasi (Operación Bigamy) y Tobruk (Operación Agreement, 13‑14 de septiembre).

El fin de la campaña en África no significó la disolución del LRDG; la unidad fue trasladada al Egeo, donde sus patrulleros cambiaron camiones y automóviles por botes y canoas para desplazarse entre islas, enfrentándose a un escenario totalmente nuevo para el que no habían sido entrenados.