En 2015, más de un centenar de investigadores y profesores de distintos países se sumaron al artículo de prensa publicado por Eduardo Manzano, en el que se denunciaban las consecuencias negativas que la falta de matriculación había acarreado para la correcta gestión de la Mezquita, y exigían una mayor intervención de las administraciones públicas para corregir la situación.
Dos años después, el Ayuntamiento de Córdoba creó una comisión de expertos para analizar la situación derivada de dicha no inscripción y elaborar un informe al respecto. Los resultados se presentaron públicamente el 15 de septiembre, desencadenando una amplia reacción de diversos sectores —eclesiástico, mediático y académico—, una auténtica campaña de desinformación que incluyó descalificaciones personales a los miembros de la comisión e incluso el uso del temor al terrorismo yihadista como argumento para desacreditar el informe.
Además, las conclusiones de la comisión fueron cuestionadas por ciertos sectores académicos, que firmaron un manifiesto titulado El uso de la Historia por la Comisión Municipal de Córdoba sobre la Mezquita‑Catedral de esa ciudad. En el documento se pone en duda la capacidad de los miembros de la comisión, alegando que sus argumentos históricos «carecen del rigor mínimo que se espera de supuestos expertos», y se critican las conclusiones relativas a los dos aspectos más relevantes defendidos: el origen de la Mezquita y su destino a partir de 1236.
De este modo, los dos aspectos más controvertidos del apartado histórico del informe son: (1) el origen de la Mezquita y, concretamente, la supuesta existencia de un templo cristiano previo en el lugar donde se erigió la estructura musulmana; y (2) el destino del edificio tras la conquista de Córdoba por Fernando III en 1236, especialmente la cuestión de una posible donación de la Mezquita a la Iglesia. A continuación, desarrollo los argumentos en los que se basan las conclusiones del informe sobre ambos temas, en consonancia con lo que ya he expuesto en colaboraciones periodísticas y en revistas académicas de carácter divulgativo.
La supuesta basílica preislámica
Tradicionalmente se ha sostenido que la Mezquita de Córdoba se construyó sobre la anterior iglesia visigótica de San Vicente. Esta tradición proviene de fuentes árabes y su interpretación no puede desligarse del contexto político e ideológico en el que se generaron: la legitimación del nuevo califato omeya fundado por Abd al‑Ramán III en 929. Al igual que la Gran Mezquita de Damasco —símbolo de la rama oriental de la dinastía—, erigida sobre la basílica de San Juan Bautista, se habría construido la mezquita cordobesa sobre la de San Vicente. La absoluta similitud de los relatos de conquista y transformación de esas iglesias en mezquitas sugiere la elaboración de una memoria histórica destinada a legitimar el califato cordobés.
Al análisis textual se suma la investigación arqueológica, que hasta la fecha no ha demostrado la existencia de un templo cristiano bajo el suelo de la actual Mezquita. Hoy los especialistas ya no hablan de una iglesia preexistente, sino de la posible presencia de un «complejo episcopal», hipótesis que aún no cuenta con consenso pleno entre los expertos, como revela una exhaustiva revisión historiográfica publicada en 2015 por Fernando Arce Sanz.
La supuesta transferencia de la propiedad de la Mezquita de Córdoba
El segundo aspecto más polémico del informe se refiere al destino de la Mezquita tras la conquista de Córdoba en 1236 por Fernando III. Tradicionalmente la Iglesia ha reivindicado la plena titularidad del edificio desde esa fecha, basándose en varios argumentos que se pueden resumir así:
El primero es la supuesta donación del templo por parte de Fernando III al momento de la conquista. Este argumento se enfrenta a la falta de referencias crónicas que lo mencionen y, aún peor, a la ausencia de documentos que prueben la donación. Las dos fuentes contemporáneas más importantes —la crónica de Juan de Soria, conocida como Crónica anónima de los reyes de Castilla, y De rebus Hispaniae de Rodrigo Jiménez de Rada— describen con detalle la Mezquita, la consideran la obra islámica más importante de la Península y relatan la ceremonia de consagración que siguió a la toma de la ciudad. Ninguna de ellas menciona una donación, hecho que, de haberse producido, no habría pasado inadvertido.
El segundo argumento se basa en la idea de que la consagración genera la propiedad del templo. Ante la falta de pruebas documentales de la donación, se entiende que la consagración sería suficiente para documentar la titularidad. Este mismo argumento fue utilizado por la Iglesia en 2006 al registrar la Mezquita.
Un tercer fundamento ha sido la usucapión, basada en la posesión «continua y pacífica» del edificio desde 1236. Este argumento ha sido cuestionado por juristas, que señalan que el mero hecho de que el inmueble tenga un posible uso religioso no justifica lógicamente que pertenezca a la jerarquía católica (A. M. Rodríguez Ramos).
Tras la publicación del informe, la Iglesia parece haber reactivado el argumento de la donación, según declaraciones de uno de sus funcionarios, quien aseguró que los documentos históricos que prueban esa circunstancia están «bien conservados» y listos para entregarse al juez, si llegara a iniciarse un proceso.
Además de la ausencia de testimonios documentales que acrediten la donación, se añade la evidencia de la normativa legal vigente en la época de la conquista, codificada en las Siete Partidas de Alfonso X, hijo y sucesor de Fernando III. Según la Partida VII, ley 1, las mezquitas que pertenecían a los «moros» eran propiedad del rey, quien podía donarlas a quien considerase oportuno.
Conclusiones
En síntesis, con la evidencia histórica disponible no existen argumentos que respalden la idea de que la Mezquita de Córdoba fuera donada por el rey Fernando III a la Iglesia tras la conquista de 1236. La historia posterior del edificio muestra una participación activa de los poderes públicos —monarquía y ayuntamiento— en la gestión monumental y patrimonial, situación que se mantuvo hasta la reciente modificación producida por el registro de 2006.
Bibliografía
Agudo Zamora, M. (2015): «El registro de la Mezquita‑Catedral de Córdoba: tutela del patrimonio y relevancia constitucional», Estudios de Deusto, 63‑2.
Arce Sanz, F. (2015): «La supuesta basílica de San Vicente en Córdoba: del mito histórico a la obstinación historiográfica», Al‑Qantara, 36‑1, pp. 11‑44.
García Sanjuán, A. (2018): «Propiedad de la Mezquita de Córdoba: una historia distorsionada», eldiario.es, 20 de septiembre de 2018. https://www.eldiario.es/andalucia/enabierto/propiedad-Mezquita-Cordoba-historia-tergiversada_6_816528342.html
García Sanjuán, A. (2018): «¿Donó Fernando III la Mezquita de Córdoba a la Iglesia en 1236?», Al‑Andalus y Historia, 26 de septiembre de 2018. https://www.alandalusylahistoria.com/?p=580
Manzano, E. (2015): «El asunto de la Mezquita», El País, 14 de abril de 2015.
Rodríguez Ramos, A. M. (2018): «¿Es la Iglesia más fuerte que el Estado?», El País, 10 de septiembre de 2018.