Historia antigua

La invasión de la Bahía de Cochinos

La invasión de la Bahía de Cochinos

La llegada al poder del Movimiento 26 de Julio (ver Awake Ferro Contemporary #31: La Revolución Cubana) estuvo condicionada por dos factores: la imposición de armas contra su enemigo y la ambigüedad política de muchos de sus dirigentes, incluido el propio Fidel Castro. Estados Unidos apoyó de forma puntual y decisiva la campaña guerrillera encabezada por los hermanos Castro contra el dictador Fulgencio Batista. La falta de un discurso marxista en aquel momento le granjeó a Castro simpatía y apoyo.

El nuevo gobierno inició una serie de leyes que transformaron la vida del país, sobre todo en el ámbito económico. Estas reformas afectaron gravemente a Estados Unidos, cuyas empresas y plantaciones fueron primero incautadas y luego expropiadas. Además, el azúcar dejó de venderse bajo condiciones estadounidenses y pasó a exportarse bajo términos exclusivamente cubanos.

El derrocamiento de Batista no fue del agrado de todos los cubanos. Muchos exiliados, en su mayoría antiguos oficiales de la policía, el ejército y funcionarios del régimen de Batista, se refugiaron en Miami (EE. UU.). Desde esa proximidad geográfica se gestaron los primeros movimientos totalmente anticastristas.

Los posteriores acuerdos con la Unión Soviética convencieron definitivamente a Estados Unidos de que la nueva Cuba representaba un peligro para su estrategia global. En la Oficina Oval se empezó a planear una invasión de la isla, en la que los exiliados de Miami serían empleados como fuerza militar, presentándose más como una "liberación" que como una auténtica invasión.

El planteamiento y la Brigada 2506

Los recursos materiales de EE. UU. y la fuerza humana de los exiliados cubanos parecían la fórmula perfecta para derrocar al nuevo gobierno revolucionario. La planificación de la invasión sufrió varios giros hasta que finalmente se presentó un despliegue organizado. En sus inicios, la Brigada 2506 no era más que unas decenas de exoficiales del ejército de Batista; el reclutamiento se inició entre abril y mayo de 1960. Con el tiempo, el número creció hasta alcanzar entre 1.200 y 1.500 hombres.

La invasión de la Bahía de Cochinos

La brigada estaba estructurada en siete batallones: el primero, de paracaidistas, tenía la misión de capturar puntos estratégicos; los batallones segundo, quinto y sexto eran de infantería; el tercero era mecanizado; el cuarto contaba con armas pesadas; el séptimo permanecía en reserva en Guatemala, aguardando el desarrollo de los acontecimientos.

Al principio se pensó introducir pequeños grupos contrarrevolucionarios en las montañas cubanas, al estilo de lo que había hecho Fidel Castro. Para ello, la brigada se entrenó en Guatemala en técnicas de supervivencia y guerrilla durante ocho semanas. A finales de 1960, los asesores estadounidenses cambiaron de enfoque y optaron por un entrenamiento convencional de desembarcos anfibios.

Todo el armamento y material fueron suministrados por EE. UU. Curiosamente, cuando se planificó la invasión, los Estados Unidos no querían que se supiera que los recursos eran suyos, por lo que dijeron a los exiliados que todo había sido financiado por un millonario cubano anónimo, a quien la brigada apodó “Tío Sam”. Las armas procedían mayormente de excedentes militares de la Segunda Guerra Mundial.

La Brigada 2506 contaba también con el apoyo de la llamada Fuerza Aérea de Liberación, una escuadrilla de bombarderos B‑26. La mayoría de los pilotos cubanos eran estudiantes con menos de 100 horas de vuelo; algunos habían sido reclutados de aerolíneas civiles y habían servido brevemente en la fuerza aérea de Batista. Una vez terminados los preparativos, la fuerza anticastrista se trasladó a la Bahía de Cochinos a bordo de cinco barcos adquiridos por la CIA a una compañía cubana.

La invasión de la Bahía de Cochinos

La operación se desarrolló en cuatro fases, iniciándose el 14 de abril de 1961. Primero, una pequeña columna de 160 soldados partió de la zona de Guantánamo para intentar desviar a las fuerzas de Castro hacia el este. Al acercarse a la costa observaron luces que creyeron eran de milicias y, al no encontrar el objetivo, abortaron la misión. Ese mismo día, los transportes que llevaban a la brigada y los destructores estadounidenses se posicionaron frente a las playas de Girón; a los hombres a bordo no se les informó del punto de desembarco hasta que ya estaban en alta mar.

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El 15 de abril comenzaron las operaciones aéreas. La escuadrilla de B‑26, pintada con los colores de la Fuerza Aérea cubana, bombardeó varios objetivos, intentando destruir la pequeña aviación de Castro. El intento fracasó porque los aviones estaban bien camuflados; el daño fue mínimo y la fuerza aérea cubana permaneció operativa. Las baterías antiaéreas cubanas respondieron con vigor, aunque no lograron derribar ninguna aeronave. Al amanecer, el comandante Ernesto "Che" Guevara exclamó: "¡Los hijos de la gran puta nos están atacando!".

El 16 de abril se produjeron varias reacciones diplomáticas. Cuba acusó a EE. UU. en la ONU de estar detrás del ataque. Ese mismo día, el presidente John F. Kennedy se negó a intervenir de forma definitiva, prefiriendo observar la evolución de los hechos. Fidel Castro, por su parte, declaró por primera vez desde 1959 la naturaleza socialista de la revolución.

El 17 de abril se inició el desembarco de la Brigada 2506. Aunque la operación se realizó según lo planeado, las unidades fueron rápidamente superadas por las fuerzas cubanas, compuestas mayormente por milicianos equipados con material checo, soviético y belga. Los brigadistas dejaron en la playa una gran cantidad de armas, entre ellas varios vehículos blindados M‑41 que dejaron fuera de combate a un T‑34/85 cubano. Ese mismo día, el batallón de paracaidistas, transportado en C‑47, tomó varios pueblos pequeños, pero Fidel Castro logró bloquear la penetración de la brigada. Los revolucionarios lograron una victoria contra el buque Río Escondido, que fue alcanzado por un avión Sea Fury.

Durante el 18 de abril, la lucha continuó sin descanso. La Brigada 2506 contaba con morteros, pero las fuerzas de Castro atacaron el cabezal de playa con piezas de artillería M30 de 122 mm. Sin apoyo aéreo estadounidense, los invasores empezaron a perder la moral. Aun cuando repelieron los contraataques castristas, no pudieron avanzar más allá de sus posiciones. Las milicias y el ejército regular cubano se fueron organizando y avanzando hacia la playa. Los paracaidistas del primer batallón fueron los que más resistieron. El gobierno estadounidense, con Kennedy reacio a involucrarse más, dejó a la brigada a su suerte.

El 19 de abril los contrarrevolucionarios se rindieron en la zona que controlaban. La falta de apoyo aéreo y de suministros condenó a los hombres de Playa Girón, rodeados por un número mucho mayor de tropas cubanas. La mayoría de los miembros de la Brigada 2506 fueron capturados y trasladados a La Habana, donde recibieron un trato generalmente bueno.

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Consecuencias

La victoria militar en Playa Girón se convirtió en una gran victoria de propaganda y política para el régimen revolucionario de Fidel Castro. Se proclamó que la derrota de la invasión era la primera victoria del imperialismo norteamericano. Políticamente, la colaboración anticastrista permitió al Movimiento 26 de Julio eliminar cualquier oposición, con numerosas detenciones. Con el tiempo, muchos opositores fueron liberados, pero los líderes del movimiento fueron severamente castigados.

Más de mil prisioneros fueron posteriormente intercambiados a cambio de una considerable suma de dinero, la liberación de los líderes de la expedición y suministros médicos. Hasta finales de los años sesenta persistieron pequeños grupos de resistencia en las montañas cubanas. En términos numéricos, las pérdidas no fueron muy altas: el ejército cubano perdió 161 hombres y alrededor de 300 heridos; la Brigada 2506 sufrió entre 110 y 120 muertos y varios cientos de heridos.

Bibliografía

  • Anderson, J. Lee (2013): Che Guevara. Una vida revolucionaria. Barcelona: Anagram. pp. 479‑482.
  • De Quesada, A. (2009): The Bay of Pigs, Cuba 1961. London: Osprey Publishing.
  • Rodríguez, Juan C. (2005): Girón, la batalla inevitable. La mayor operación de la CIA contra Fidel Castro. La Habana: Ed. Capitán San Luis.
  • Thomas, H. (1974): Cuba: la lucha por la libertad 1762‑1970, Vol. III “La República Socialista 1959‑1970”. Barcelona: Grijalbo. pp. 1729‑1751.

Notas

[1] Rodríguez, 2005, p. 49.

[2] Ibid.

[3] De Quesada, 2009, p. 9.

[4] Ibid., p. 11.

[5] Rodríguez, 2005, p. 236.

[6] Anderson, 2014, p. 480.

[7] Thomas, 1974, p. 1734.

[8] De Quesada, 2009, p. 46.