Historia antigua

La cueva de La Garma, II Premio Nacional de Arqueología y Paleontología de la Fundación Palarq

El jueves 7 de octubre, un jurado internacional otorgó el II Premio Nacional de Arqueología y Paleontología de la Fundación Palarq, una entidad sin ánimo de lucro creada hace apenas cinco años para impulsar proyectos científicos de arqueología humana y paleontología. El galardón, que incluye 80.000 €, fue concedido al proyecto “La Montaña del Tiempo. Exploración de un campamento paleolítico en La Garma”, dirigido por los doctores Pablo Arias Cabal y Roberto Ontañón Peredo del Instituto Internacional de Investigación Prehistórica de Cantabria (IIIPC).

Entre los veinte finalistas destacaron iniciativas como el proyecto "Ilit Auro" sobre la conquista romana del Alto Guadalquivir en la Segunda Guerra Púnica, la excavación compleja de La Draga (uno de los yacimientos neolíticos más antiguos de la península, con labores tanto terrestres como subacuáticas), la investigación "Origen y evolución cultural de Homo erectus en el Este de África", el siempre relevante "Proyecto Djehuty" (necrópolis egipcia desde 2200 a.C. hasta la época romana) y el estudio "Almoloya‑Bastida: descubriendo una civilización de la Edad del Bronce", que aborda la evolución política y social de la cultura de Argar. También participaron propuestas sobre el dolmen de Menga, el tholos de Montelirio, Heracleópolis Magna, Útica o la cueva de Sidrón, entre otras.

La Garma, una «Pompeya» del Paleolítico

La Garma (Ribamontán al Monte, Cantabria) es, sin duda, el conjunto arqueológico prehistórico más prometedor de España. Se sitúa en una colina de 186 m de altura, estratégica para el paso entre la costa y los valles interiores del Cantábrico. En su cima se conserva un poblado fortificado de la Edad del Hierro, mientras que su interior es una auténtica caverna kárstica, con múltiples cavidades interconectadas. La zona conocida como La Garma A se extiende en tres niveles (superior, intermedio y bajo) y alberga restos que van desde el Paleolítico Inferior hasta la Edad Media. El mayor tesoro, sin embargo, se encuentra en la galería inferior, un verdadero depósito paleolítico.

La cueva de La Garma, II Premio Nacional de Arqueología y Paleontología de la Fundación Palarq

La galería se descubrió en 1995 al explorar la zona intermedia mediante una grieta que descendía 13 m. Esa grieta no era la entrada original; un derrumbe la había sellado hace unos 15 000 años, preservando los niveles magdalenarios de un campamento de cazadores que ocupó la galería hace aproximadamente 16 700 años. En ella se conservan estratos ricos en artefactos, refugios ligeros construidos con bloques de piedra y pieles, una posible cámara simbólica con una cabaña recubierta de piel de león, y una abundante variedad de objetos de la cultura material, entre los que destacan auténticas piezas de mobiliario.

El valor científico del sitio se multiplica gracias a su impresionante conjunto de arte rupestre: cientos de pinturas y grabados que representan animales, manos negativas, motivos geométricos y puntillados. La densa capa magdaleniana media que los cubre forma una verdadera alfombra de sedimento que debe excavar‑se meticulosamente, garantizando la preservación de los grabados. Además, se han encontrado huellas dactilares humanas y, recientemente, rastros de pisadas de niños, que añaden una dimensión excepcionalmente íntima al registro arqueológico.

La cueva de La Garma, II Premio Nacional de Arqueología y Paleontología de la Fundación Palarq

El Premio Palarq reconoce la excelencia y originalidad del proyecto, así como la aplicación de metodologías innovadoras y no invasivas, imprescindibles para estudiar un entorno tan complejo. Las cavernas de La Garma albergan también formaciones de espeleotema (estalactitas, columnas, flujos de lava) que proporcionan datos paleoambientales de gran interés. Entre los hallazgos más recientes se encuentran los restos óseos de cinco individuos enterrados en época visigótica, lo que amplía la dimensión histórica del yacimiento. En definitiva, La Garma es una verdadera montaña del tiempo, todavía llena de secretos y datos de enorme riqueza científica que seguirán sorprendiendo en el futuro.