El ruido de la vida moderna
La vida contemporánea casi no contempla el silencio como una opción. Desde que salimos de casa nos bombardean bocinas de automóviles, gritos de conductores, llamadas telefónicas y reuniones de trabajo, estudio o ocio, todo envuelto en una atmósfera caótica de sonidos que se han vuelto parte del día a día. Un momento sin palabras se ha convertido en un lujo, reservado para ceremonias o los tradicionales “minutos de silencio” que, en la práctica, rara vez se respetan.
Meher Baba y su voto de silencio
El místico nacido en la India, Meher Baba, desafió esa necesidad humana de hablar y mantuvo un voto de silencio por motivos estrictamente espirituales. Su historia comienza en Poona, el 25 de febrero de 1894, cuando Merwan Sheriar Irani nace en una familia zoroástrica con intereses en la esoterismo islámico.
Estudió en una escuela cristiana y, más tarde, en el Deccan College, donde conoció a la mística musulmana Hazrat Babajan. Un beso en la frente de ella sumió al joven en un estado de asombro que lo llevó a abrazar el hinduismo y a convertirse en discípulo de Sai Baba y Upasni Maharaj, quienes lo reconocieron como el nuevo Avatar, la encarnación terrenal del dios Vishnu.
En 1921 Upasni Maharaj declaró que Merwan estaba listo para cumplir su misión divina. A partir de entonces adoptó el nombre Meher Baba, que significa “padre compasivo”. En 1923 sus seguidores adquirieron un antiguo campamento militar de la Primera Guerra Mundial, fundando Meherabad, centro espiritual con escuela, hospital y refugios para los necesitados.
Desde el 10 de julio de 1923 hasta su fallecimiento en 1969, Meher Baba guardó silencio total. Primero se comunicó mediante una tabla alfabética y luego con gestos de la mano que su mandali traducía. Él insistía en que su silencio no era un ejercicio espiritual accesible a todos, sino una conexión con su obra universal.
Aunque en varias ocasiones prometió romper el silencio antes de morir, nunca lo hizo, lo que generó decepción en algunos seguidores y pruebas de fe en otros.
El Día del Silencio
Durante años Meher Baba pidió a sus devotos conmemorar su voto cada 10 de julio mediante ayuno, austeridad y oración. En su último “Día del Silencio” simplemente solicitó que permanecieran en silencio. Hasta hoy, muchos seguidores celebran esa fecha en su honor.
Legado y difusión cultural
El mensaje de Meher Baba trascendió fronteras. Rechazó la propaganda y el proselitismo, invitando a vivir el amor y la verdad como testimonio. En la década de los sesenta, el movimiento hippie abrazó su figura como “mesías indio”. Hoy cuenta con cientos de miles de seguidores en la India y, en 1971, alrededor de siete mil discípulos en EE. UU.
Su influencia se extiende a la música popular: Pete Townshend, líder de The Who, compuso “Baba O’Riley” (1971) combinando su nombre con el del compositor Terry Riley; y en 1988 Bobby McFerrin lanzó el éxito “Don’t worry, be happy”, frase célebre del místico.