Historia antigua

Operación Nordwind: la última gran ofensiva alemana en la Segunda Guerra Mundial

Contexto y origen

En el invierno de 1944, quedó claro que Alemania había perdido la guerra y que la victoria aliada era inevitable. Hitler, sin embargo, intentó retrasar el final con una última maniobra desesperada: la Unternehmen Nordwind (Operación Nordwind). Esta ofensiva se diseñó como apoyo a la ya fracasada Ofensiva de las Ardenas (16‑diciembre‑1944), cuyo objetivo era atravesar los bosques belgas, tomar Amberes y dividir al ejército aliado.

Las duras condiciones climáticas, la falta de reconocimiento aéreo y la sobreconfianza aliada permitieron al ejército alemán sorprender inicialmente, pero la férrea defensa de Bastogne, la mejora del tiempo y la rápida llegada de refuerzos cambiaron el rumbo de la contienda.

Desarrollo de la ofensiva

Quince días después del inicio de la Batalla de las Ardenas, los alemanes se vieron obligados a abrir un nuevo frente en el valle de los Vosgos y la llanura de Alsacia. Allí operaban el Sexto Grupo de Ejércitos estadounidense bajo el general Jacob Devers, el Séptimo Ejército de EE. UU. liderado por Alexander Patch y el Primer Ejército francés de Jean de Lattre de Tassigny, posicionados para desviar tropas alemanas del frente de las Ardenas.

El mariscal von Rundstedt movilizó el Grupo de Ejércitos G bajo el general Johannes Albrecht Blaskowitz, el recién creado Grupo de Ejércitos Rin bajo Heinrich Himmler y el XIX Ejército comandado por Sigfried Rasp. Las cifras exactas son inciertas, pero los aliados estimaron que los alemanes contaban con menos de 250 000 hombres.

El objetivo de Hitler era destruir al enemigo y capturar Estrasburgo, lo que permitiría lanzar la Unternehmen Zahnarzt (Operación Dentista) contra el Tercer Ejército de Patton. La ofensiva comenzó el 31 de diciembre de 1944, atacando un frente de 110 km contra el Séptimo Ejército estadounidense. La sorpresa provocó una gran polémica entre Eisenhower y De Gaulle, que sólo se calmó tras la mediación de Churchill.

Operación Nordwind: la última gran ofensiva alemana en la Segunda Guerra Mundial

Reacción aliada y contraataques

El 4 de enero, los tres cuerpos del Primer Ejército alemán ocuparon Wingen, pero el terreno difícil y la falta de refuerzos obligaron a retirarse dos días después frente a un contraataque estadounidense. La zona del Alto Rin, con una población mayormente pro‑alemana, facilitó la creación de un puente de suministro que permitió avanzar hasta Benfeld.

En medio de enero, los combates se estancaron. Los alemanes intentaron sin éxito llegar a Estrasburgo y fueron repelidos en Kilstedt. El 25 de enero, el 101.º División de Paracaidistas estadounidense, recién liberado de las Ardenas, se dirigió a reforzar la zona, aunque el mal tiempo retrasó su llegada.

Operación Nordwind: la última gran ofensiva alemana en la Segunda Guerra Mundial

Del 22 al 25 de enero la ofensiva colapsó. Ante la amenaza de un colapso del Frente Oriental, Hitler ordenó detener Nordwind y retirar dos de las tres divisiones de tanques para reforzar la defensa contra la URSS, tal como había advertido sin éxito el general Guderian.

Consecuencias y saldo

Quedó aislado el llamado “Bolsillo de Colmar”, donde el XIX Ejército alemán resistió hasta el 9 de febrero, pero fue una ilusión estratégica. Según el historiador Anthony Beevor, Nordwind equivalió al Kaiserschlacht de la Primera Guerra Mundial: una victoria táctica que no logró frenar al enemigo.

Se estiman unas 23 000 bajas alemanas, 7 000 francesas y poco menos de 12 000 estadounidenses. La Operación Dentista, iniciada el 1 de enero y abortada a los tres días, también resultó desastrosa por el intenso bombardeo aliado.

Alsacia volvió a estar bajo control francés y, en marzo, Eisenhower lanzó la Operación Undertone para limpiar la Palatinado y concentrar fuerzas en la ribera del Rin, preparando la invasión final.