Historia antigua

Digby Tatham‑Warter, el oficial británico que dirigió a sus hombres con paraguas y bombín en la batalla de Arnhem

Una escena digna de Monty Python

En medio del cruento combate por el control del puente de Arnhem, en septiembre de 1944, el capitán Digby Tatham‑Warter abrió un paraguas para proteger al capellán Egan del fuego alemán. Cuando un compañero le advirtió que «no sirve de nada contra balas», respondió con una extraña serenidad: «¡Dios mío, Pat, y si llueve?». No era una broma; era un hecho real protagonizado por el excéntrico oficial británico.

Contexto: la Operación Market‑Garden

La acción formaba parte de la Operación Market‑Garden, ideada por el mariscal Montgomery y aprobada por el general Eisenhower. El objetivo era capturar los puentes de los Países Bajos, crear un corredor que permitiera a los blindados aliados cruzar el Rin y rodear la Línea Siegfried desde el norte, abriendo así la entrada a Alemania.

Digby Tatham‑Warter, el oficial británico que dirigió a sus hombres con paraguas y bombín en la batalla de Arnhem

El plan, aunque audaz, resultó demasiado complejo y dependía de muchos factores. Tres décadas después, el periodista Cornelius Ryan relató la operación en su libro A Bridge Too Far (1974), que sirvió de base para la célebre película de 1977 dirigida por Richard Attenborough.

¿Quién era Digby Tatham‑Warter?

Allison Digby Tatham‑Warter nació en 1917 en Atcham, Shropshire, en una familia de terratenientes. Su padre falleció cuando él tenía apenas once años, probablemente a causa de la exposición a gases químicos en la Primera Guerra Mundial, un hecho que marcó su vida.

Digby Tatham‑Warter, el oficial británico que dirigió a sus hombres con paraguas y bombín en la batalla de Arnhem

En 1935 ingresó en el Royal Military College de Sandhurst, la misma academia que formó a Bernard Montgomery, Edmund Allenby, Winston Churchill, Ian Fleming, David Niven y al futuro rey Alfonso XII de España. Tras graduarse en 1937, fue destinado al regimiento Oxfordshire and Buckinghamshire Light Infantry, que entonces estaba en la India.

Durante su estancia en la India, Digby llevó una vida de caza de tigres y pigsticking (caza de jabalí a caballo con lanza), actividades típicas de la aristocracia británica.

La llegada de la guerra

El estallido de la Segunda Guerra Mundial puso fin a su vida tranquila. Tras la muerte de sus dos hermanos, John (en El Alamein) y Kit (en la campaña del Desierto Occidental), Digby se alistó como paracaidista voluntario en el 2.º Batallón del Parachute Regiment, en Italia, y recibió el mando de una compañía.

Digby Tatham‑Warter, el oficial británico que dirigió a sus hombres con paraguas y bombín en la batalla de Arnhem

El entrenamiento se realizó en Lincolnshire, cerca de Londres, donde se hizo famoso por organizar una fiesta en el Ritz a la que invitó a todos los oficiales, llegando en un avión Dakota estadounidense. Su carácter desinhibido, su afición al alcohol y su valentía le granjearon tanto elogios como peleas.

Arnhem: el paraguas como símbolo

El teniente coronel John Dutton Frost designó a Digby comandante de la Compañía A del 2.º Batallón, que formaba parte de los 745 paracaidistas de la Primera División Aerotransportada que debían capturar y mantener el puente de Arnhem hasta la llegada del XXX Cuerpo bajo el mando del general Brian Horrocks.

El plan estaba previsto para durar 48 horas, pero los problemas logísticos y la resistencia alemana retrasaron la llegada del Cuerpo, obligando a los paracaidistas a resistir solos durante cinco días.

Digby, desconfiado de la fiabilidad de las radios, entrenó a sus hombres para reconocer las señales de corneta. Además, como le costaba memorizar contraseñas, decidió que lo identificarían visualmente: empezó a portar un paraguas y, cuando el casco se perdió, sustituyó el beret por un bombín de fieltro encontrado entre los escombros.

Con el paraguas en una mano y su revólver reglamentario en la otra, dirigió una carga de bayoneta sobre los 600 metros del puente. En un momento, utilizó la punta del paraguas como arma improvisada, atravesando la rendija de observación del conductor de un automóvil blindado alemán. Más tarde, una explosión de metralla le dejó sin la parte trasera de los pantalones, pero siguió adelante.

Digby Tatham‑Warter, el oficial británico que dirigió a sus hombres con paraguas y bombín en la batalla de Arnhem

Tras la caída del puente, Digby y sus hombres se retiraron a pie ocho millas en siete horas, abatieron o capturaron a alrededor de 150 enemigos y sortearon la ciudad mediante jardines traseros de casas, siempre bajo fuego alemán.

Escapada y Operación Pegaso

Cuando la evacuación de la división se volvió imposible, Digby escapó del hospital de San Isabel en Arnhem a través de una ventana, al igual que el general Gerald Lathbury. Disfrazado de pintor bajo el alias de Peter Jensen, recibió una bicicleta de la resistencia holandesa y, con la ayuda de un granjero, se adentró en territorio enemigo.

Durante su huida ayudó a varios oficiales alemanes a sacarle el coche de un barranco, pasando la noche en la misma casa sin que sospecharan su verdadera identidad. Gracias a estos contactos reunió a más de un centenar de paracaidistas y los condujo a la zona segura de la “Línea del Cometa”.

En la fase final, cruzó el Rin bajo la luz de una linterna enviando señales Morse al XXX Cuerpo, participando en lo que la inteligencia británica denominó Operación Pegaso.

Reconocimientos y vida posterior

De regreso a Gran Bretaña, recibió la Distinguished Service Order y redactó el informe que llevó a que su teniente John Grayburn fuera galardonado con la Victoria Cross por su heroico sacrificio en el puente.

Tras la guerra, sirvió en el Mandato Británico de Palestina y, más tarde, en el King’s African Rifles en Kenia. Allí compró varias haciendas y, durante la rebelión Mau Mau (1952‑1960), organizó y financió una unidad de voluntarios montados para defender sus propiedades.

Con la independencia de Kenia en 1963, abandonó la caza mayor y se dedicó a organizar safaris fotográficos, actividad de la que se le reconoce la invención.

Digby falleció en 1993, dejando a su esposa Jane Boyd (casada en 1949) y a sus tres hijas. Su legado, sin duda, quedó marcado por aquel icónico paraguas que, bajo la lluvia de Arnhem, se convirtió en símbolo de audacia y determinación.