Historia antigua

Hipérbolo, el último ateniense condenado al ostracismo por intentar manipularlo

El origen del ostracismo

Cuando Clístenes instituyó la democracia en Atenas (510‑508 a.C.), también buscó un mecanismo que impidiera el regreso de un tirano al poder. Creó la ley del ostracismo, que permitía exiliar temporalmente a cualquier ciudadano cuyas ideas o acciones se consideraran peligrosas para la democracia.

Cada año, entre enero y febrero, la Asamblea popular votaba si convocar el ostracismo. Si la respuesta era afirmativa, dos meses después se reunían de nuevo; con un quórum mínimo de 6 000 votantes, cada ciudadano escribía en un ostracon (fragmento de cerámica) el nombre de quien debía ser expulsado.

Hipérbolo, el último ateniense condenado al ostracismo por intentar manipularlo

Si algún nombre alcanzaba la mayoría absoluta, la persona era desterrada durante diez años y debía abandonar la ciudad en un plazo máximo de diez días. No perdía sus derechos de ciudadano y, en ocasiones, podía ser indultado mediante una nueva votación.

Los ostracismos más conocidos

El ostracismo, inicialmente una herramienta defensiva, pronto se convirtió en arma política entre facciones. El primer registro data de 487 a.C., cuando se desterró a Hiparco, pariente del tirano Pisístrato.

Hipérbolo, el último ateniense condenado al ostracismo por intentar manipularlo

Entre 487 y 440 a.C. se conocen doce ostracismos, entre los que destacan:

  • Megacles (486 a.C.), sobrino de Clístenes.
  • Callíxeno (485 a.C.), probablemente también sobrino de Clístenes.
  • Xántipo (484 a.C.), padre de Pericles.
  • Aristides el Justo (482 a.C.).
  • Temístocles (471 a.C.), general victorioso en Salamina.
  • Cimón (461 a.C.), hijo de Milcíades, vencedor de Maratón.
  • Alcibíades (460 a.C.), abuelo del famoso Alcibíades.
  • Menón (457 a.C.).
  • Calias (445 a.C.), combatiente de Maratón vestido de sacerdote.
  • Damón (443 a.C.), músico y maestro de Pericles.
  • Tucídides (442 a.C.), rival político de Pericles.

Tras 442 a.C. el ostracismo cayó en desuso; reunir 6 000 votantes se volvió cada vez más difícil y surgieron métodos legales menos severos y más rápidos para eliminar a los opositores.

El último ostracismo: Hipérbolo

Veintiséis años después, en 416 a.C., se volvió a emplear el ostracismo por última vez. El objetivo fue Hipérbolo, fabricante de lámparas de aceite que había entrado en la política ateniense oponiéndose a la paz con Esparta al inicio de la Guerra del Peloponeso.

Hipérbolo, el último ateniense condenado al ostracismo por intentar manipularlo

Aristófanes lo describía como el “líder de las masas”, mientras que varios autores lo tachaban de demagogo. Hipérbolo buscaba desplazar a Alcibíades, su principal rival, y decidió revivir el ostracismo para expulsar tanto a Alcibíades como a Nicias, su otro adversario político.

Según el historiador Donald Kagan, “en el último cuarto de siglo el ostracismo no se había usado porque la pena de diez años de exilio era demasiado costosa; solo quien contaba con una mayoría segura podía arriesgarse”.

Hipérbolo, el último ateniense condenado al ostracismo por intentar manipularlo

Hipérbolo pensó que, al proponer el ostracismo de ambos rivales, alguno de ellos sería expulsado y quedaría sin competencia. Sin embargo, Nicias y Alcibíades llegaron a un acuerdo y ordenaron a sus seguidores que escribieran el nombre de Hipérbolo en los ostraka. El plan fracasó.

El fracaso del ostracismo demostró que la herramienta ya no tenía efectividad: los líderes de las dos facciones principales lograron eludirla y, poco después, fueron elegidos nuevamente como estrategos.

Hipérbolo, el último ateniense condenado al ostracismo por intentar manipularlo

Hipérbolo fue exiliado a la isla de Samos, donde murió a manos de los samios durante la revuelta oligárquica. Tucídides lo describió con una reputación desfavorable.

Tras este episodio, el ostracismo nunca volvió a emplearse en Atenas. Aunque el procedimiento siguió figurando en los debates de la Asamblea, nunca se votó su ejecución nuevamente. Hasta la fecha se han hallado alrededor de 12 000 fragmentos de ostraka en la Agora y en el barrio de la Cerámica, con nombres registrados que reflejan los votos de la asamblea.