Contexto histórico
En 192 a.C. un ejército etolio ingresó en Esparta a solicitud del rey Nabis, quien buscaba apoyo tras la humillante derrota frente a una coalición de romanos, macedonios y aqueos. Durante los ejercicios militares, el general etolio Alexamenos traicionó a Nabis, lo asesinó y puso fin a la monarquía espartana, a su independencia y a la inusual revolución social que había impulsado.
Ascenso al trono
Nabis se proclamó rey único en 199 a.C., rompiendo la tradición lacónica de la diarquía. Aprovechó la muerte del tirano Macanidas y la regencia de Pelops (un niño‑rey) para apoderarse del poder con el respaldo de una banda de mercenarios. Para legitimar su mandato, se presentó como descendiente de Demarato, rey eurípontida exiliado en Persia que había advertido a Jerjes sobre la resistencia espartana.

Reformas sociales y económicas
Nabis llevó a cabo una profunda reforma: expropió latifundios a los ricos, los redistribuyó entre los helotas liberados y abolió las deudas. Liberó a los duloi (esclavos) y los casó con las mujeres y hijas de los antiguos dueños. Creó la clase de los neodamodes, helotas libres entrenados como hoplitas, y fundó una nueva élite ciudadana que le garantizó apoyo popular.
Su política también incluía la confiscación de tierras, la ampliación del censo y la construcción de una muralla de casi diez kilómetros alrededor de la ciudad, algo sin precedentes en la historia espartana.

Política exterior y conflictos
En 205 a.C. firmó el Tratado de Fénix con Roma contra los macedonios. Sin embargo, su ambición lo llevó a aliarse alternadamente con Filipo V de Macedonia y, más tarde, con los etolios y Antíoco III. Sus incursiones en Messenia y la ocupación de Argos provocaron la intervención romana. En 195 a.C. el cónsul romano Tito Quincio Flaminino exigió la devolución de Argos; Nabis se negó y se desató la guerra.
Tras varias batallas, la coalición romano‑acáea sitió y tomó Gythion, capturó la flota espartana y obligó a Nabis a rendirse. Aun así, el rey intentó recuperarse con el apoyo de los etolios, pero fue asesinado por el propio general etolio Alexamenos bajo órdenes secretas.

Caída y legado
Tras la muerte de Nabis, los etolios saquearon el palacio y la ciudad, lo que provocó una revuelta popular que expulsó a los invasores. El estratega Filopemen restauró el orden y, en 189 a.C., incorporó Laconia a la Liga Aquea, prohibiendo para siempre la monarquía espartana. La desaparición de la muralla, las leyes y la independencia marcó el fin definitivo de la Esparta clásica.