Historia antigua

María la Judía: la supuesta inventora del baño María y pionera de la alquimia

Introducción

En la antigüedad existía un método de cocción indirecta que hoy conocemos como baño María. Su uso se remonta a la época pre‑microwave para fundir chocolate, licuar miel, calentar conservas o preparar jabones caseros. La tradición clásica atribuye su invención a una mujer egipcia del siglo III d.C., conocida como María la Judía, aunque la historia real es mucho más compleja.

¿Quién fue María la Judía?

Los datos biográficos de María son escasos. Se sabe que nació en Alejandría, entonces parte del Imperio Romano, y que escribió varios tratados alquímicos que se perdieron en el incendio de la Biblioteca de Alejandría y en la persecución de la alquimia bajo Diocleciano. Su nombre aparece en fragmentos citados por autores posteriores, lo que ha alimentado un aura de misterio.

Fuentes antiguas

El primer autor que menciona a María es Zósimo de Panópolis, alquimista y gnóstico del siglo IV. En su obra Cheirokmeta la incluye entre los “sabios antiguos” y le atribuye la invención del método de calentamiento indirecto, aunque Zósimo ignoró que Hipócrates y Teofrasto ya describieron técnicas similares siglos antes.

Otros testimonios provienen del monje bizantino Jorge Sincelo (finales del VIII‑principios del IX), del enciclopedista árabe Al‑Nadim (siglo IX) y del alquimista medieval Morienus, que la relacionó con la profetisa Miriam.

Obras atribuidas

Se conservan referencias a varios escritos bajo su nombre, entre ellos:

  • Alumen de Hispania (folio de alumbre ibérico, Trinity College, Cambridge).
  • María la profetisa de los secretos de la naturaleza (Biblioteca Nacional de Florencia).
  • Les sept visions de Marie la prophète (posible pseudónimo medieval).

Su obra más influyente es el Diálogo entre María y Aros sobre la enseñanza de Hermes, también llamado Extractos de un filósofo cristiano anónimo. En él se describen operaciones alquímicas básicas como la leucosis (blanqueamiento) y la xantosis (amarilleado), el uso de sales ácidas y recetas para la obtención de oro artificial.

Inventos y aparatos

Según Zósimo, María describió varios instrumentos alquímicos:

  • El tribikos, un alambique de tres brazos que permitía destilar en tres recipientes simultáneamente.
  • El kerotakis, una cámara cerrada bajo vacío para tratar metales con vapores de otros, precursor del extractor de Soxhlet (1879).

El más famoso, sin embargo, es el baño María. Aunque el principio ya se usaba en la destilación de sustancias volátiles, María habría popularizado la versión de calentar un recipiente dentro de otro con agua, una técnica que luego adoptó Arnau de Vilanova en la medicina medieval.

Legado y controversia

La historicidad de María la Judía sigue siendo debatida. Algunos estudiosos consideran que su figura es una amalgama de tradiciones judías, cristianas y alquímicas, mientras que otros defienden su existencia basándose en los fragmentos conservados. Sea cual sea la verdad, su nombre ha inspirado a figuras posteriores como Fulcanelli, F. Sherwood Taylor y la psicóloga junguiana Marie‑Louise von Franz, que interpretó sus axiomas alquímicos como símbolos de la individuación.

Otras alquimistas destacadas

María no fue la única mujer en la historia de la alquimia. Entre las más relevantes se encuentran:

  • Madame de Pfuel y sus hijas, colaboradoras del rey Federico II.
  • Martine Berteream, esposa de Jean du Chaterlot.
  • Irene Hiller‑Erlanger, poetisa y alquimista favorita de Fulcanelli.
  • Grace Mildmay, practicante de alquimia médica.
  • Aemilia Lanyer, Jane Lead y Lucy Hutchinson, citadas en un estudio reciente de la Comisión Europea.

En conjunto, estas mujeres demuestran que la participación femenina en la alquimia fue más amplia de lo que la tradición suele reconocer.