Historia antigua

La conspiración indo‑alemana para liberar a la India durante la Primera Guerra Mundial

El bombardeo de Black Tom

En la noche del 30 de julio de 1916, los habitantes de Nueva Jersey se despertaron con una explosión estruendosa que sacudió la zona. Unas mil toneladas de municiones almacenadas en Black Tom, una isla artificial en la desembocadura del río Hudson, detonaron, dañando la antorcha de la Estatua de la Libertad, rompiendo los vitrales de la Catedral de San Patricio y agrietando la fachada del Ayuntamiento.

El atentado causó siete muertos y cientos de heridos; los inmigrantes que esperaban en Ellis Island tuvieron que ser evacuados mientras los incendios se propagaban durante horas.

Inicialmente se sospechó a dos guardias, pero la investigación apuntó a un ataque organizado por agentes alemanes, en plena Primera Guerra Mundial, con la colaboración de dos grupos nacionalistas: el irlandés Clan na Gael y el indio Ghadar Party, además de algunos militantes comunistas.

La conspiración indo‑alemana para liberar a la India durante la Primera Guerra Mundial

El plan de armas a la India

Ese mismo año se descubrió otro complot en el que los mismos grupos intentaron transportar armas desde EE. UU. a la India para equipar una rebelión contra el Raj británico. Se trataba de 2 400 carabinas Springfield, 400 rifles Hockoss, 500 revólveres Colt, 250 pistolas Mauser y millones de cartuchos. Los buques "Maverick" y "Annie Larsen" fueron interceptados; el segundo dio nombre al proceso judicial que duró hasta 1917 y que pasó a ser el juicio más largo de la historia estadounidense.

Esta conspiración recibe varios nombres –Conspiración Indo‑Alemana, Conspiración Hindú, Conspiración Ghadar o el «Plan alemán»– porque no todos los participantes eran hindúes (también hubo musulmanes, sijs, irlandeses y turcos). La alianza surgió por enemigos comunes, aunque EE. UU. mantenía una postura oficialmente neutral.

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Orígenes del nacionalismo indio

El deseo de mayor autonomía, e incluso de romper totalmente con el dominio británico, se había ido gestando desde la fundación del Congreso Nacional Indio en 1885. En provincias como Punjab y Bengala, la respuesta se volvió violenta, sobre todo tras la partición de Bengala en 1905. Surgieron grupos radicales como Jugantar y Anushilan Samiti, que promovieron asesinatos políticos y llegaron a amenazar al virrey en 1912.

La Primera Guerra Mundial abrió nuevas oportunidades para los activistas indios. Alemania los incitó a rebelarse prometiéndoles armas y municiones. Se crearon oficinas “Casas de la India” en Londres y, sobre todo, en la costa oeste de EE. UU., donde una numerosa comunidad de inmigrantes punjabíes estaba marginada y resultaba un caldo de cultivo para la militancia.

La Ghadar Party

En 1913, en San Francisco, nació la Ghadar Party, liderada por Har Dayal y con Sohan Singh Bhakna como presidente. Dayal combinaba ateísmo, budismo, pacifismo, revolución y corrientes marxistas y anarquistas; Bhakna, también punjabí, había emigrado a EE. UU. y estaba desilusionado con la legislación anti‑inmigrante canadiense.

El objetivo del movimiento era expulsar a los británicos de la India mediante la fuerza, incitando a los soldados indios a rebelarse y promoviendo actos terroristas. Londres presionó a Washington para que frenara esas actividades, pero la guerra facilitó la creación del Comité de Berlín (más tarde Comité para la Independencia de la India), que recibió apoyo del Ministerio de Relaciones Exteriores alemán y operó desde el consulado alemán en San Francisco.

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Operaciones en el Pacífico y Asia

En mayo de 1914, la radio alemana anunció que el barco Komagata Maru, que transportaba a cuatrocientos emigrantes indios, intentaría llegar a Vancouver. El gobierno canadiense le negó la entrada y lo obligó a regresar, provocando disturbios en la comunidad india que culminaron con la movilización de 15 000 soldados británicos en la llamada "Crown Jewel".

Los Ghadar también intentaron expandir sus acciones a colonias asiáticas: Hong Kong, Cantón, Shanghái, Corea, China y Japón. Buscaron comprar armas a gran escala y, en el caso chino, transportar esas armas a la India a cambio de asesoría militar alemana. El rechazo de Sun Yat‑sen a aliarse con Alemania frustró parte del plan.

Se gestaron múltiples intentos, desde asesinar al lord Kitchener con ayuda de revolucionarios egipcios, hasta bombear el puerto de Liverpool, atacar el arsenal de Lahore o incitar a una insurrección entre tropas nativas. La mayoría fracasó por imposibilidad práctica o por ser descubiertos por los servicios secretos.

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El levantamiento planeado de 1915

Se proyectó un levantamiento general para el 21 de febrero 1915: la caballería del Punjab debía asesinar a sus oficiales como señal para iniciar la rebelión, que se habría extendido a Delhi, Lahore y Bengala. Un filtrado del plan provocó la disolución de varios regimientos y una ola de arrestos. Algunas unidades, como el Fifth Light Infantry y tropas de los Estados de la Malasia, sí mutinaron; alrededor de 850 soldados fueron ejecutados o deportados.

En abril de 1915 se preparó otro gran envío de armas (7 300 carabinas Springfield, 2 000 pistolas, diez ametralladoras Gatling y tres millones de cartuchos) a bordo del SS Djember, destinado a Surabaya. El contra‑inteligencia interceptó el plan y lo frustró. En Bengala, la revuelta planeada para Navidad del mismo año también fracasó por la falta de material.

Extensión al Gran Juego y al Oriente Medio

En Afganistán, Alemania intentó replicar el "Gran Juego" del siglo XIX, incitando a las tribus a rebelarse contra el dominio británico. La falta de coordinación llevó al abandono del proyecto a mediados de 1916. Intentos similares en Egipto y Mesopotamia también fracasaron, ya que fueron vistos como meras maniobras de Berlín.

El declive de la conspiración

Tras el caso Annie Larsen, se desencadenó una ola de arrestos y juicios que ahogaron el movimiento. Infiltrados dentro de la Ghadar lo desmantelaron en 1919. Aunque surgieron nuevos brotes durante la Segunda Guerra Mundial, la descolonización finalizó mucho después, poniendo fin a la conspiración.