Orígenes del acuerdo
En su obra Arcipélago Gulag, escrita entre 1958 y 1967, Aleksandr Solzhenitsyn menciona un pacto alcanzado en la Conferencia de Yalta. Según ese acuerdo, una vez derrotada Alemania, los dos bloques emergentes –Estados Unidos y la Unión Soviética– devolverían mutuamente a los prisioneros de sus respectivos países que hubieran sido liberados del enemigo.
Solzhenitsyn describió este pacto como "el último secreto de la Segunda Guerra Mundial" porque permaneció oculto durante décadas. Hoy se conoce como Operación Keelhaul.
El término "keelhaul"
En inglés, keelhauling era un castigo naval que consistía en atar al prisionero a una cuerda y arrastrarlo bajo la quilla del barco. El condenado enfrentaba una doble amenaza: si la cuerda se tiraba demasiado rápido, quedaba destrozado por los moluscos adheridos al casco; si se hacía demasiado lento, se ahogaba. En la práctica equivalía a la pena de muerte y fue abolido a mediados del siglo XVIII. El nombre se utilizó metafóricamente para describir el traspaso de prisioneros de un bloque a otro, aunque su connotación resultó siniestra.
La Conferencia de Yalta y la decisión de repatriación
La Conferencia de Yalta (4‑11 de febrero de 1945) contó con la presencia de Winston Churchill, Franklin D. Roosevelt y Iosif Stalin. Con la guerra prácticamente decidida, los líderes se centraron en la reorganización del orden mundial: distribución de territorios, compensaciones a Alemania, intervención soviética contra Japón y la gestación de lo que sería la Organización de las Naciones Unidas.
Uno de los temas secundarios fue la repatriación de combatientes aliados liberados. La tarea resultó compleja porque involucraba a miles de soldados, pero Stalin amplió la lista para incluir refugiados y civiles desplazados, elevando el número a casi dos millones. Un codicilo secreto firmado el 31 de marzo de 1945 obligaba a la transferencia forzada sin consultar a los afectados.
Motivaciones soviéticas
Los soviéticos buscaban repatriar a personas que consideraban peligrosas para el régimen: disidentes anticomunistas, blancos rusos que lucharon contra la Revolución Bolchevique (como el general Andrei Shkuro o el cosaco Piotr Krasnov) y colaboracionistas de la Waffen‑SS y de las Ostlegionen. Decenas de miles de cosacos, algunos de los cuales habían formado divisiones bajo uniforme propio al servicio de la Waffen‑SS en Yugoslavia e Italia, fueron incluidos.
Casos emblemáticos
En el campo británico de Lienz, los cosacos descubrieron que, a diferencia de la promesa británica, serían entregados a la URSS. Protestaron y fueron reprimidos violentamente, siendo empujados a camiones bajo la amenaza de los guardias. Un prisionero describió la escena: "El NKVD o la Gestapo nos hubieran matado con porras; los británicos lo hicieron con su palabra de honor".
Situaciones similares se repitieron en Judenburg, Graz y otros lugares. Soldados británicos y estadounidenses quedaron horrorizados al constatar que muchos de los detenidos entregados en agosto de 1946 fueron ahorcados sumariamente, sobre todo oficiales y comandantes que los soviéticos catalogaban como traidores y responsables de crímenes de guerra.
Gran parte de los repatriados no poseía ciudadanía soviética y, tras su llegada, fueron confinados en Siberia hasta que Nikita Khrushchev concedió una amnistía. Se calcula que alrededor de dos millones de personas fueron entregadas, entre ellas Ostarbeiter (trabajadores forzados eslavos), civiles desplazados y unos 11 000 croatas de todas las edades.
Operación East Wind y la Operación Fling
Las últimas entregas se realizaron en St. Valentin, Austria, los 8 y 9 de mayo de 1947, bajo el nombre interno de Operación East Wind, afectando a mil rusos de campos de concentración aliados en Italia (Bagnoli, Aversa, Pisa y Riccione). Paralelamente, la Operación Fling facilitó la fuga de disidentes y desertores soviéticos, reflejando el inicio de la Guerra Fría y la actividad de los servicios de inteligencia británicos que acogían a presos anticomunistas.
Descubrimiento y revelación
La existencia de la Operación Keelhaul permaneció oculta hasta 1954, cuando el periodista Julius Epstein –descendiente del compositor Johann Strauss II– descubrió documentos clasificados mientras trabajaba para la Hoover Institution. Emigrado a Nueva York en 1938, Epstein, firme anticomunista, dedicó veinte años a investigar el tema, llegando a demandar al gobierno de EE. UU. la desclasificación de los archivos. Su investigación se publicó en 1973 bajo el título Operation Keelhaul, abriendo el camino a posteriores estudios.