Contexto cinematográfico y histórico
Penélope Cruz debutó en Hollywood con La mandolina del capitán Corelli, una adaptación libre de la novela de Louis de Bernières. En la película interpreta a una joven griega de Cefalonia que debe elegir entre el amor de un pescador y el de un oficial italiano. Más allá del argumento, la película nos recuerda un episodio oscuro de la Segunda Guerra Mundial: la masacre de Cefalonia.
La ocupación italiana de Grecia
En la primavera de 1941 el Eje invadió Grecia, dividiendo el territorio entre Alemania e Italia. Los italianos ocuparon la mayor parte, desplegando 170.000 soldados. Para controlar la isla de Cefalonia, situada en el mar Jónico, enviaron la División Acqui (33ª), compuesta por 11.500 hombres, 525 oficiales y varias unidades de apoyo, bajo el mando del general Antonio Gandin, veterano de la campaña rusa y cruzado de hierro.
El giro del 8 de septiembre de 1943
El 8 de septiembre de 1943 Italia firmó el Armisticio de Cassibile», capitulando ante los Aliados. Con el conocimiento de los alemanes, estos enviaron los batallones de granaderos 810 y 909, con tanques y cañones autopropulsados, bajo el mando del teniente coronel Johannes Barge, sumando unos 2.000 hombres.
Decisión de Gandin
El general Gandin recibió instrucciones ambiguas de su superior, el general Carlo Vecchiarelli: evitar el enfrentamiento con los alemanes pero responder a cualquier agresión. Sin barcos para evacuar y tras una reunión con Barge, Gandin decidió no entregar las armas a los alemanes, desafiando el ultimátum alemán.
El estallido del conflicto
El 15 de septiembre comenzó una batalla entre los antiguos aliados. La Luftwaffe bombardeó posiciones italianas y lanzó panfletos pidiendo la rendición. Tras dos días, la División de Montaña (Gebirgs) bajo Harald von Hirschfeld y un tercer batallón de la Jäger Division desembarcaron en la isla, superando en experiencia y dominio aéreo a los italianos.
Rendición y masacre
El 22 de septiembre, sin municiones, Gandin se rindió tras sufrir 1.351 bajas frente a 300 alemanes. Lo que siguió fue una serie de ejecuciones sumarias: los prisioneros fueron fusilados en grupos pequeños o encerrados en el ayuntamiento para ser ejecutados. Gandin y 137 de sus oficiales fueron juzgados en un consejo de guerra de dos días; solo 37 sobrevivieron.
En total, 5.155 soldados italianos murieron, convirtiéndose en una de las mayores masacres perpetradas por la Wehrmacht (sin participación de la SS). Los cuerpos fueron despojados, incinerados y, en algunos casos, arrojados al mar, impidiendo su recuperación.
Testimonios
El capellán Romualdo Format comparó la masacre con la persecución de los primeros cristianos, señalando que los soldados cantaban y rezaban mientras esperaban la muerte. Otro testimonio proviene del soldado austríaco Alfred Richter, quien describió la impotencia y el asco ante la violencia.
Repercusiones en otras islas
Situaciones similares, aunque de menor escala, se vivieron en Corfú (280 oficiales ejecutados) y Kos (90 oficiales). Tras la liberación de Mussolini, los alemanes ofrecieron a los italianos la opción de trabajos forzados en la isla o el traslado a campos de concentración en Alemania.
Alrededor de 3.000 optaron por el segundo destino, pero los barcos Sinfra y Ardenine que los transportaban fueron hundidos en el Adriático, provocando la muerte de todos a bordo.
Juicios y memoria
Harald von Hirschfeld se convirtió en el general más joven de la Wehrmacht y murió en 1945. Su superior, Hubert Lanz, responsable de masacres en Corfú y Kommeno, fue condenado en Nuremberg a 12 años, liberado en 1951 y falleció en 1982. Johannes Barge escapó de la responsabilidad, luchó en Creta, recibió la Cruz de Hierro y murió en 2000.
En los años 50 se exhumaron miles de cuerpos para trasladarlos al cementerio de guerra de Bari, pero el episodio quedó en el olvido hasta 1980, cuando se erigió un monumento conmemorativo en Cefalonia. La novela de 1994 y su adaptación cinematográfica de 2001 revitalizaron la memoria de la División Acqui.