Ubicación y fenómeno
Al suroeste de la provincia turca de Antalya, a unos 80 km de la localidad de Çıralı, se alza el monte Yanartaş. Su principal atracción son las llamas que brotan continuamente entre sus rocas, producto de la emisión de gases.
Referencia en la literatura clásica
Estos fuegos, que llevan ardiendo sin interrupción durante milenios (documentados desde hace más de 2 500 años), están situados en la antigua región de Licia. Heródoto afirmaba que sus habitantes provenían de Creta, y Homero los menciona entre los que auxiliaron a los troyanos. En la Iliada aparece también una referencia a Licia que sugiere la presencia de la Quimera, el monstruo híbrido que escupe fuego.
Coincidencia entre mito y realidad
El hecho de que Homero ubicara a la Quimera en Licia y que, precisamente, allí existiese una montaña que escupía fuego por grietas en sus rocas parece más que una coincidencia. El propio nombre turco, Yanartaş, significa “rocas ardientes”. Hoy en día se pueden observar unas dos docenas de grietas distribuidas en dos niveles, por donde el metano que se escapa del interior de la piedra se enciende al contacto con el aire.
Descubrimiento de la relación con la Quimera
Hasta 1811 nadie había asociado estas llamas con la Quimera homérica. Fue el hidrografo irlandés Francis Beaufort, creador de la escala que lleva su nombre, quien lo hizo. En 1811, al mando del HMS Frederickstein, Beaufort cartografió la costa sur de Anatolia y documentó numerosos restos grecorromanos.
Al regresar a Inglaterra, en 1817 publicó Karamania o una breve descripción de la costa sur de Asia Menor y de sus ruinas, donde propuso que Yanartaş era, de hecho, el antiguo Monte Quimera mencionado por Plinio.
Curiosamente, a los pies del monte aún se pueden ver los restos de un templo dedicado a Hefesto, el dios griego del fuego y la metalurgia.
Interpretaciones y debates
Otros investigadores, basándose en los escritos de Estrabón, sostienen que la verdadera Monte Quimera estaba más al oeste, a unos 75 km, en una zona donde también aparecen llamas naturales.
Aunque algunos autores medievales, como Isidoro de Sevilla en sus Etymologiae, confundieron Licia con Cilicia, varios escritores de la Antigüedad describieron la Quimera como un lugar, no como una bestia.
Características de las llamas
Según las leyendas locales, en la antigüedad los marineros utilizaban estas llamas como faro natural. Hasta hace pocos siglos, podían alcanzar hasta 2 metros de altura. Lo que es indudable es que ya ardían hace al menos 2 500 años, cuando aparecen las primeras referencias escritas.
Las llamas cubren una superficie de aproximadamente 5 000 m² y presentan un carácter estacional: en invierno parecen ser más intensas, probablemente por la mayor presión del agua subterránea y los cambios en la presión atmosférica.
Origen del metano
Un estudio publicado en 2014 en la revista Applied Geochemistry demostró que el metano que alimenta las llamas del Monte Quimera no proviene de la descomposición de materia orgánica, sino de una reacción química dentro de las rocas, conocido como metano abiótico. Se trata, hasta la fecha, de la mayor emisión de metano abiótico descubierta en la Tierra.