La Guerra de los Harapos fue un conflicto armado que se desarrolló en Brasil entre 1835 y 1845. Liderada por los farroupilhas, la revuelta tomó un cariz separatista en 1836 y estuvo motivada por el descontento político y económico de la provincia de Rio Grande do Sul. El conflicto culminó con la firma del Tratado del Poncho Verde.
Contexto: Rio Grande do Sul en el siglo XIX
Tras la independencia de Brasil, la provincia de Rio Grande do Sul sufrió la centralización política impuesta por la monarquía imperial. Las élites locales, influenciadas por ideas de libertad, soberanía y federalismo, se sintieron privadas de autonomía, especialmente en la elección del gobernador provincial.
El descontento no era solo político; también era económico. La Constitución de 1824 concedía al Imperio la facultad de fijar los impuestos provinciales, lo que perjudicaba a los ganaderos y charqueaderos (productores de charque, carne seca). En la década de 1830, los precios del charque estaban bajo presión de São Paulo, mientras que el impuesto al charque era del 15 %, mucho más alto que el de los productos uruguayos y argentinos.
Los gauchos exigían reducir el impuesto al charque del 15 % al 5 % y eliminar las restricciones al tránsito de ganado entre Uruguay y Brasil, pues muchos poseían haciendas en Uruguay. Además, el gobierno imperial imponía un gravamen a la cuadra de cada rancho y mantenía altos impuestos a la sal, sin ofrecer ayuda en situaciones de emergencia.
El levantamiento de los harapos
El 20 de septiembre de 1835, los gauchos iniciaron la rebelión atacando la ciudad de Porto Alegre. Vestidos con harapos, fueron apodados “farroupilhas”. Un año después, el 20 de septiembre de 1836, proclamaron la República Rio‑Grandense en la Municipalidad de Jaguarão, marcando el inicio del separatismo.
Los primeros años favorecieron a los farroupilhas, que expandieron su control territorial y extendieron su influencia a la vecina provincia de Santa Catarina. Entre 1836 y 1839, la ideología farroupilha se difundió por la costa, especialmente en Laguna, que fue capturada en julio de 1839. Allí se fundó la República Juliana, federada a la República Rio‑Grandense.
Sin embargo, la ocupación de Laguna duró pocos meses; las tropas imperiales la reconquistaron y, a partir de 1838‑1839, el ejército imperial comenzó a ganar terreno.
El punto de inflexión llegó en 1842, cuando el Barón de Caxías fue nombrado comandante de las fuerzas de Rio Grande do Sul. Reorganizó el ejército y obtuvo victorias decisivas. Mientras tanto, los farroupilhas enfrentaban problemas financieros, divisiones internas y la falta de una constitución propia, lo que los obligó a adoptar tácticas de guerrilla.
Desenlace y Tratado del Poncho Verde
El Barón de Caxías combinó ofensivas militares con diplomacia, llevando a los líderes farroupilhas a la mesa de negociaciones. El acuerdo, firmado el 1 de marzo de 1845, puso fin a la guerra y al intento separatista.
El Tratado del Poncho Verde incluyó, entre otros puntos:
- Indulto para los gauchos que participaron en la revuelta.
- Incorporación de los soldados farroupilhas al ejército imperial manteniendo sus rangos.
- Emancipación de los esclavos que habían combatido.
Además, el gobierno aceptó la principal demanda gaucha: gravar el charque extranjero con un 25 % de impuesto, favoreciendo la competitividad del producto local.
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