Contexto histórico
Durante la presidencia de João Goulart y el breve gobierno de Jânio Quadros, Brasil sufrió una fuerte inestabilidad política y económica, lo que alejó la inversión extranjera durante varios años.
Afluencia de capital extranjero
Con la llegada del gobierno militar, encabezado por el presidente Emílio Medici, se restableció la estabilidad política y se frenó la influencia de la izquierda. Esa estabilidad atrajo un volumen masivo de capital extranjero, principalmente en el sector industrial.
Estructura productiva
El modelo de crecimiento, ideado por el ministro de Finanzas Antonio Delfim Netto, se basó en dos grandes ejes:
- Empresas brasileñas de mano‑de‑obra intensiva, que requerían poco capital y gran cantidad de trabajadores.
- Multinacionales de capital intensivo, con alta inversión y baja demanda de mano de obra.
Las compañías estatales dirigieron sus recursos a la defensa, la energía y las telecomunicaciones.
Expansión del mercado
Para consolidar el crecimiento, se impulsó la apertura de mercados tanto internos como externos. La producción brasileña no solo abasteció al mercado interno y a países del tercer mundo, sino también a economías desarrolladas como Estados Unidos y Europa.
Condiciones laborales y sociales
Las multinacionales se beneficiaron de materias primas abundantes y de salarios mantenidos artificialmente bajos. Cualquier protesta por mejores salarios fue reprimida violentamente por el Estado. Mientras tanto, el gobierno estabilizó los ingresos de los sectores más pobres y favoreció el aumento de la clase media y los profesionales calificados.
Conclusión
Ese periodo marcó la entrada concreta de Brasil en la industrialización, pero sin una planificación social adecuada, lo que profundizó las desigualdades existentes.