La proclamación de la República tuvo lugar el 15 de noviembre de 1889, poniendo fin a la monarquía y estableciendo el régimen republicano en Brasil. Este hecho fue la culminación de un proceso de debilitamiento del Imperio que se había iniciado en la década de 1870, en gran parte impulsado por el descontento militar.
La crisis del Imperio
La caída de la monarquía se debió a la incapacidad del régimen imperial para responder a las nuevas exigencias de la sociedad brasileña. Tras la Guerra de la Triple Alianza (1864‑1870), el Imperio quedó debilitado y surgieron movimientos políticos que cuestionaban su legitimidad.
Dos grupos fueron los principales motores del cambio: los políticos liberales que demandaban modernización y mayor participación, y el ejército, que veía en la república una forma de gobierno más moderna.
Descontento militar
Después de la guerra, el Ejército brasileño se profesionalizó y comenzó a organizarse para defender sus derechos. Sus principales exigencias eran el aumento de salarios y la mejora del sistema de ascensos. Además, los oficiales reclamaban el derecho a expresarse políticamente, ya que se consideraban guardianes del Estado.
El positivismo, inspirado en Auguste Comte, se convirtió en el discurso oficial de los militares contra la monarquía. Muchos defendían la idea de una república “dictatorial” en la que un líder representara los intereses del pueblo.
Descontento político
En el ámbito político, la falta de representación era especialmente aguda en São Paulo, la economía más fuerte del país, cuya representación en el Congreso era desproporcionadamente baja frente a provincias con economías en declive como Bahía, Pernambuco y Río de Janeiro.
Los grupos emergentes de la sociedad urbana también reclamaban una voz política, pero el sistema monárquico era abiertamente excluyente. La Ley Saraiva de 1881 redujo drásticamente el electorado, profundizando la crisis.
El Partido Republicano Paulista (PRP), fundado en 1873 a partir del Club Radical, y el Manifiesto Republicano de 1870 fueron hitos clave que impulsaron el republicanismo, defendiendo el federalismo y la autonomía provincial.
Otras demandas
El secularismo y la abolición de la esclavitud también cobraron fuerza. La mayoría de los abolicionistas apoyaban la República, considerando que el nuevo régimen favorecería la causa. Además, la sucesión al trono generaba dudas: la princesa Isabel y su esposo francés no eran vistos como opciones viables.
La conspiración
Según la historiadora Ángela Alonso, “las crisis políticas superpuestas, sumadas a la movilización social, crearon la coyuntura favorable para el cambio de régimen”. En 1889 ya no se preguntaba si la monarquía caería, sino cuándo.
Asociaciones republicanas organizaron acciones callejeras y los periódicos difundieron la idea republicana. En julio de 1889 el gobierno prohibió estas manifestaciones, pero era demasiado tarde. Surgieron conspiraciones tanto civiles como militares.
Personajes como Benjamin Constant, Quintino Bocaiuva, Antonio da Silva Jardim y José do Patrocínio impulsaron la causa republicana. En noviembre, los rumores de un levantamiento militar se intensificaron en Río de Janeiro.
La proclamación
El golpe que dio origen a la República fue liderado por el ejército, con participación civil, y combinó planificación e improvisación. El 10 de noviembre, republicanos como Rui Barbosa, Benjamin Constant y Aristides Lobo visitaron al mariscal Deodoro da Fonseca para convencerlo de derrocar al Vizconde de Ouro Preto.
El plan consistía en la destitución del Vizconde y la formación de un gobierno provisional. La historiadora Ángela Alonso divide los acontecimientos en ocho episodios que se desarrollaron en 81 horas, iniciando el 14 de noviembre.
- Levantamiento civil‑militar.
- Destitución del gabinete ministerial.
- Reacción monárquica.
- Movilización pública y proclamación de la República.
- Formación del gobierno republicano.
- Intento de formar un gabinete realista.
- Asedio a la familia imperial y toma del gobierno provisional.
- Deportación de la dinastía.
El 15 de noviembre, tropas comandadas por Deodoro rodearon el Campo de Santana, arrestaron al Vizconde de Ouro Preto y al ministro de Justicia Cândido de Oliveira. Ese mismo día, José do Patrocínio proclamó la República en el Consejo Municipal de Río de Janeiro, mientras la población celebraba en las calles.
Los monárquicos, encabezados por el conde d’Eu y André Rebouças, intentaron organizar una resistencia que fracasó. El emperador Pedro II, que se encontraba en Petrópolis, trató de formar un nuevo gabinete, pero no obtuvo apoyo. El gobierno provisional quedó integrado por los conspiradores: Quintino Bocaiuva (Relaciones Exteriores), Benjamin Constant (Guerra), Aristides Lobo (Interior), Rui Barbosa (Finanzas) y Deodoro da Fonseca como presidente.
La familia imperial fue expulsada: el 16 de noviembre se ordenó su salida del país en 24 horas y, al día siguiente, embarcaron hacia Lisboa.
Consecuencias
La proclamación de la República marcó un antes y un después en la historia de Brasil. Entre los cambios más relevantes se encuentran:
- Establecimiento del régimen republicano.
- Implementación del federalismo.
- Voto universal masculino y fin del voto censitario.
- Separación entre Iglesia y Estado.
- Institución del presidencialismo.
La década de 1890 estuvo marcada por conflictos entre monárquicos y republicanos, así como por luchas internas entre las distintas facciones que buscaban el poder en el nuevo sistema.