Historia antigua

Los Dacios

Los Dacios

Los dacios fueron un pueblo indoeuropeo que ocupó la zona comprendida entre los Cárpatos, el Danubio y el Mar Negro. Sus límites históricos eran: al oeste la llanura de Panonia, al norte los Cárpatos de Ucrania y Eslovaquia, al este más allá del Dniéster (Tyras) y el Mar Negro, y al sur el Danubio. De su nombre proviene la denominación romana de la región, Dacia.

Dacios y Tracios

Los griegos los llamaban Getas y los romanos Dacios; pertenecían a la gran familia de los tracios y su presencia está documentada desde la antigüedad. Hablaban una variante tracia del indoeuropeo, desarrollaron una civilización agrícola, conocían la extracción de oro y plata y mantenían intensas relaciones comerciales. Su religión se basaba en la adivinación y en iniciaciones, su medicina era holística y su calendario, guardado en Sarmizegetusa, era extremadamente preciso.

En los textos clásicos a menudo se confunden dacios con tracios (y con godos). Sin embargo, algunos autores distinguen a ambos pueblos. Heródoto, por ejemplo, afirmaba que “entre los tracios, los getas (dacios) son los más valientes y rectos”.

Actividades económicas

Su economía giraba en torno a la agricultura y la ganadería; los caballos se utilizaban principalmente como animales de tiro. En la actual Transilvania explotaban minas de oro y plata, y acumulaban grandes reservas de sal y cereales.

El comercio exterior era importante, como lo demuestran las monedas extranjeras encontradas en sus territorios. Inicialmente intercambiaban con Grecia y, más tarde, con el Imperio Romano.

Desde finales del siglo II a.C. dejaron de usar solo monedas foráneas y comenzaron a acuñar sus propias piezas de oro, probablemente con la ayuda de colonos griegos. Muchas imitaban monedas romanas, pero otras eran originales y llevaban inscripciones en alfabeto griego. Las más frecuentes son los llamados “KOSON”, cuyo diseño muestra a un cónsul romano y, en el reverso, un buitre con alas abiertas, un cetro y una corona.

Los dacios también utilizaban un calendario solar sagrado, guardado en Sarmizegetusa, considerado uno de los más precisos de la antigüedad, con un error anual de sólo 1 h 15 min 3 s.

Organización social

Su estructura social refleja la “trilogía indoeuropea” de Dumézil: una élite de sacerdotes‑reyes (polistas) dirigía a los aristócratas ecuestres (tarabostes) y a los guerreros campesinos (comates). Los polistas, similares a druidas, avanzaban en conocimiento mediante iniciaciones y se distinguían por un gorro de fieltro blanco.

Los tarabostes, propietarios de bosques, ríos y molinos, estaban dedicados a la guerra; portaban un gorro de fieltro rojo, símbolo de libertad. Los comates luchaban a pie, eran campesinos y artesanos, y en la época romana adoptaron un gorro de lana negra.

Originalmente vivían en chozas de madera agrupadas en aldeas rodeadas de empalizadas; más tarde construyeron fortalezas y torres de piedra con topónimos que terminan en -dava (Sarcidava, Cumidava, Capidava, etc.).

Estilo de vida y cultura

Platón menciona que aprendió de un tracio que adoraba a Zalmoxis una melodía que confería inmortalidad. Se ha hallado un instrumento musical del III siglo a.C. compuesto por tres flautas de madera en una zona de los geto‑dacios. Orfeo, aunque rodeado de leyendas contradictorias, parece haber tenido raíces tracias.

Militarmente, los dacios construían puestos defensivos separados de los núcleos habitacionales, aprovechando al máximo la geografía. A partir del siglo IV‑III a.C., bajo el rey Dromihete, se puede hablar de un ejército dacio con instituciones estatales.

Sus armas se dividían en armas a distancia y cuerpo a cuerpo. La caballería realizaba tácticas de hostigamiento y emboscada. Para el combate cercano preferían la sica, una hoja curva adornada con símbolos sagrados, que más tarde fue adoptada por algunos gladiadores romanos denominados “tracios”.

El idioma dacio pertenecía al grupo traco‑illyrio de lenguas indoeuropeas; apenas se conservan unas 160 palabras dacias en el rumano. La escritura dacia es escasa: sólo se conocen el Códice Rohonczi y algunas inscripciones en griego y latín.

Religión y espiritualidad

Los dacios se autodenominaban “lobos” o “aquellos semejantes a lobos”. Sus símbolos de guerra incluían una bandera y un dragón con cabeza de lobo y cola de serpiente que se inflaba al volar.

Creían en dos mundos y en la inmortalidad del alma: tras la muerte, el individuo continuaba existiendo en el otro mundo, donde Zalmoxis los aguardaba. Zalmoxis era visto como un profeta pythagórico, guardián del conocimiento.

En la iconografía se encuentran representaciones de Zalmoxis con un hacha sagrada que abre el camino del saber.

Los dacios en Roma antes de Cristo

Entre el 44 a.C. (muerte de Julio César) y el 31 a.C., durante el principado de Augusto, los dacios estaban presentes en Roma junto a otros pueblos balcánicos como los ilirios. Muchos se dedicaban al oficio de gladiador, entrenando en pequeñas arenas llamadas “ludi”: Dacicus, Gallicus, Magnus y Matutinus. La existencia de la arena “Dacicus” indica una numerosa comunidad de gladiadores dacios.

Tras la incorporación de Dacia como provincia romana, muchos dacios sirvieron en la guardia imperial: los pretorianos y la caballería de élite (equites singulares). Inscripciones funerarias revelan su origen, por ejemplo “natione Tharx” (tracio) o “natione Dacus”. Destacan nombres como Lucio Avilio Dacus (70 a.C.) y la reina Zia, viuda del rey costoboco Dieporus.

La visión de Trajano sobre la espiritualidad dacia

El emperador romano Trajano escribió sobre los dacios: “…conquisté a los getas, la nación más belicosa que haya existido, no solo por la fuerza, sino también por los máximos de Zalmoxis, que viven entre ellos con reverencia… No creen que mueran, sino que cambian de morada”.