Historia antigua

Los alóbroges: origen, territorio y legado

Los alóbroges fueron un pueblo celta de la Galia que hablaba una lengua celta primitiva, de la cual solo se conservan algunos vocablos en los dialectos locales. Guerreros orgullosos y duros, agruparon varias tribus y, con el tiempo, se asentaron y se dedicaron a la agricultura. El nombre "Allobroges" proviene de los componentes *allo* (otro) y *brog* (país), es decir, "gente de tierras ajenas". Se establecieron en los Alpes del Norte a comienzos del siglo III a.C. y los griegos los llamaron "Allobriges".

Alóbroges y Allobrogia

Su territorio abarcaba gran parte de la actual Saboya, la antigua Sapaudia ("país de los abetos"). En ella, los valles de la Tarentaise y de la Arve estaban ocupados por los cetrones, mientras que el valle de la Maurienne correspondía a los medullos. En esencia, los alóbroges dominaban los Prealpes saboyanos y el sur del lago de Ginebra.

Aunque los historiadores suelen describir la Allobrogia como una entidad homogénea, en realidad estaba compuesta por numerosos territorios marcados por topónimos galos que aún perduran. Como otras naciones galas, constituía una confederación.

Los alóbroges eran reputados como excelentes guerreros; algunos servían como mercenarios, los "gesates". Tras la creación de la provincia romana de la Narbona, los pseudo‑alóbroges de la región de Vienne colaboraron con Roma, mientras que los verdaderos alóbroges de montaña rechazaron la ocupación y protagonizaron varias rebeliones (‑77, ‑61, ‑43).

Los romanos, por conveniencia o desconocimiento, aplicaron el nombre "Allobroges" a todos los pueblos galos que habitaban la civitas de Vienne, al oeste y sur de la Sapaudia. Ese conjunto incluía tribus como los ambar, los cavares y los voconces, parientes de los alóbroges. La capital de esa confederación era Vienne, y el área comprendía hoy los departamentos de la Saboya y el Isère, así como el cantón de Ginebra.

Los alóbroges vistos por los romanos

Según Livio, las viviendas de montaña eran precarias, construidas sobre rocas, como las que se observaban en Les Échines, sobre Bourg‑Saint‑Maurice, en la ruta del paso del Petit‑Saint‑Bernard.

Los testimonios los describen como uno de los pueblos más ricos y poderosos de la Galia, con una numerosa población. Cultivaban trigo de alta calidad, centeno y viñedos; criaban ganado, producían quesos y explotaban bosques y minas. Controlaban parte del valle del Ródano (Vienne) y cobraban peajes en las rutas alpinas, tanto locales como internacionales.

El historiador griego Polibio los menciona por primera vez alrededor del 150‑130 a.C., al relatar el paso de la armada de Aníbal por los Alpes en 218 a.C., cuando intentó sin éxito bloquear su avance.

Plinio y Estrabón hablan de la fauna local (marmotas, liebres, corzos, ciervos, gamos, íbices y caballos salvajes) y destacan el trigo de tres meses, famoso en los Alpes, y el queso "vatusic" de los cetrones, apreciado en Roma. Señalan también la alta producción lechera de vacas pequeñas y el uso de bueyes atados por la cabeza.

La conquista romana

Los alóbroges fueron rebeldes constantes frente a Roma. La conquista de su territorio se desarrolló en varias fases entre el 122 y el 60 a.C.:

  • 122 a.C. Tras la victoria romana en Vindalio (cerca de la Durance), los alóbroges, aliados con los arvernos y otras tribus, fueron derrotados por el general Gneo Domicio Ahenobarbo, que empleó elefantes de guerra.
  • 121 a.C. Reaparecieron en masa y combatieron al cónsul Fabius Máximo en la confluencia del Ródano y el Isère. La victoria romana abrió la ruta a la incorporación de la Allobrogia a la provincia de la Narbona.
  • 69‑63 a.C. El peso de los impuestos provocó que delegaciones alóbroges viajaran a Roma para quejarse del gobernador Fonteio; Cicero defendió su causa. En 63 a.C. denunciaron la conspiración catilinaria ante el Senado.
  • 62‑60 a.C. Liderados por el caudillo Catugnato (de *catu*, lucha), los alóbroges se alzaron nuevamente, asaltando Narbo y Massalia. Tras varios enfrentamientos fueron derrotados en 60 a.C. en el paso de "Solo" cerca de Ventia (actual Soyons).

Allobrogia quedó bajo dominio romano mucho antes que el resto de la Galia, que se romanizó alrededor del 50 a.C. La ciudad de Vienne se convirtió en una de las urbes más lujosas del occidente romano, rodeada de villas, haciendas y centros industriales como Boutae (Annecy), Aosta o Génova (Ginebra).

Con la romanización, el celta desapareció gradualmente, sustituyéndose por el latín vulgar que dio origen al patois saboyano, emparentado con el provenzal.

Aunque los alóbroges de montaña siguieron siendo rebeldes, su carácter era tan duro como el clima alpino. Cuando Julio César cruzó el Petit‑Saint‑Bernard en 58 a.C. para enfrentar a los helvecios, los alóbroges le permitieron el paso pero apoyaron a los helvecios, suministrándoles alimentos mientras César los acosaba.

Alóbroges bajo el Imperio romano

Tras la conquista de César, la Galia transalpina incluyó a Allobrogia dentro de la provincia romana de Vienne. La zona se llenó de villas con tejas, campamentos, templos con columnas de mármol, carreteras pavimentadas, puentes de piedra y ciudades en auge como Boutae (Annecy), Aquae Grationae (Aix‑les‑Bains) y Romilia (Rumilly).

En el siglo IV, el antiguo territorio alóbroge pasó a llamarse Sapaudia ("país de los abetos"), de donde derivaron los nombres Sabaudia, Savoya, Saboya.

En el siglo V, la provincia de Vienne y Sapaudia sufrió las invasiones bárbaras, empezando por los burgundios.

Cultura alóbroge

El redescubrimiento de su cultura comenzó en 1818 con la primera excavación de una tumba gala en Saboya.

Aunque bajo dominio romano mantuvieron sus costumbres montañesas, creencias, ceremonias religiosas, organización social jerárquica y artesanía, adaptándose a las costumbres romanas. Su talento artístico se refleja en los objetos hallados: estatuas, miniaturas, herramientas y joyería.

Entre los hallazgos más destacados se encuentran:

  • Estatuillas de tipo "etrusco" del segundo milenio a.C. halladas en Menthon‑Saint‑Bernard.
  • Una estatua de madera de un guerrero heroizado (100‑50 a.C.) encontrada en la orilla del lago de Ginebra.
  • Joyas (pulseras, broches y collares) descubiertas en una tumba de Corsier (Suiza).
  • Un vaso cerámico con forma de conejo (siglo I) hallado en una tumba de Voiron.
  • Acuífero de Albens (siglo I).
  • Termas de Boutae (Annecy) del siglo I y sus almacenes, incluido uno de 2 000 m².
  • El santuario de Châteauneuf‑les‑Boissons (siglo I).
  • En 2005, durante los trabajos de la futura autopista A 41, se descubrió un sitio galo‑romano a los pies del Monte Sion, con diez templos y un recinto sagrado.
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