Los Millares, situado en la provincia de Almería, es uno de los yacimientos arqueológicos más relevantes de Europa del Calcolítico, la fase inicial de la Edad del Metal. Más que una curiosidad histórica, el sitio permite observar cómo, hace unos 5 200 años, se consolidó una sociedad jerárquica que rompió con la igualdad de clases del Neolítico.
Origen de Los Millares
El poblado se empezó a construir alrededor del 3200 a.C. Su descubrimiento accidental en 1891, durante la construcción del ferrocarril Almería‑Linares, abrió la puerta a décadas de excavaciones. Las primeras hipótesis vinculaban su origen a colonias orientales que habrían introducido la metalurgia del cobre. Hoy la mayoría de los especialistas rechazan esa visión “orientalista” y la sustituyen por explicaciones evolutivas: grupos locales adoptaron conocimientos externos, quizá a través de pequeños contactos, pero la tecnología del cobre se desarrolló principalmente con mano de obra autóctona.
Una sociedad de clases
Los restos arquitectónicos y los ajuares funerarios revelan una clara diferenciación social. Las viviendas varían notablemente en tamaño y equipamiento; los enterramientos (tholoi) muestran diferencias en los objetos de prestigio. La primera interpretación atribuía esta estratificación al control de la producción de cobre, pero la evidencia sugiere que, al principio, la metalurgia era marginal. El verdadero motor de la desigualdad fue el control de los excedentes agrícolas, ganaderos y mineros, que requería instituciones defensivas y de gestión.
Paseo por el asentamiento
Recorrer Los Millares hoy equivale a seguir la evolución de una comunidad que, con más de mil habitantes, necesitaba infraestructuras avanzadas: acueductos, zanjas de riego y cuatro murallas concéntricas que protegían tanto a la población como a sus recursos.
Un nuevo hábitat
El poblado se ubicó en una loma que domina tierras de cultivo, pastos y fuentes de agua, y controla rutas de comunicación. Esta posición estratégica facilitó la defensa y el acceso a recursos naturales.
Las casas
Las viviendas presentan una base de mampostería recubierta de barro y cañas, con techo cónico de fibras vegetales sustentado por un poste central. En el interior se hallaban bancos incrustados en las paredes, hogueras de arcilla endurecida, áreas para cerámica, talleres textiles y morteros para moler trigo.
Defensa del poblado
La primera muralla, de 4,5 m de altura, se abre mediante una puerta‑torre vigilada por arqueros. Tras pasarla, se accede al nivel más bajo, donde se encuentran las casas más modestas, almacenes y corrales. La segunda muralla rodea un sector de viviendas más amplias y numerosos silos de granos. La tercera protege edificios públicos, entre ellos un taller de cobre que probablemente estaba bajo el control de la élite. La cuarta y más interior delimita la zona más antigua del asentamiento, donde se hallaba un estanque alimentado por una zanja que cruza todas las murallas.
Más allá de las murallas
Fortificaciones exteriores
En la periferia se identifican trece fortines, mayormente torres circulares. El llamado “forte 1” destaca por su doble muralla y al menos cinco torres de vigilancia. Además de su función defensiva, se han encontrado ídolos que indican un uso ritual, y evidencia de actividades como la fabricación de puntas de flecha.
La necrópolis
Los muertos fueron sepultados fuera del núcleo urbano en unos tholoi megalíticos de forma circular, cubiertos con pizarra y coronados por una falsa cúpula. Se han contabilizado alrededor de 80 estructuras, algunas reutilizadas durante siglos. En varios de ellos se hallaron restos de hasta un centenar de individuos, junto a ofrendas de marfil, huevos de avestruz y pigmentos óxidos, evidenciando diferencias de estatus incluso en el ámbito funerario.
Conclusión
Los Millares es un referente clave para comprender la aparición de la complejidad social en la Península Ibérica. Sus características arquitectónicas y su organización económica anticipan fenómenos que se reforzarán en culturas posteriores, como El Argar. El estudio comparado con otros asentamientos, como Zambujal en Portugal, muestra patrones comunes en la transición hacia sociedades jerarquizadas.
Para más información sobre horarios y condiciones de visita, consulte la página oficial de la Junta de Andalucía.