Historia antigua

Patroclo, héroe de la Guerra de Troya

En la mitología griega, Patroclo (del griego antiguo Πάτροκλος, «gloria del padre») es uno de los guerreros griegos de la guerra de Troya, descrito principalmente en la Ilíada.

Elementos homéricos

Antes de la guerra

Hijo de Menoeo, Patroclo fue enviado por su padre a Ftia, donde se hizo compañero de Aquiles, varios años menor que él. Aparece junto a su padre y a Aquiles cuando Néstor llega a reclutar guerreros en la corte de Peleo para la expedición contra Troya. Al ser invitado al mismo tiempo que el Peleida, Patroclo acepta partir. Su padre le da el siguiente consejo (Il., XI, 786‑789):

«Aquiles, por linaje, está por encima de ti, hijo mío; pero él es tu inferior, aunque sea superior a ti. Depende de ti hablarle con prudencia, instruirle y guiarle; así verá lo que gana.»

Hacia Troya

Patroclo actúa como therápôn, sirviente y escudero de Aquiles. La Ilíada muestra cierta ambigüedad sobre su función exacta: en el canto XVII los caballos del Peleida lamentan la muerte de su «valiente auriga», mientras que Automedón lo describe como el mejor jinete. En la Odisea (XXIV, 39‑40) y en el canto XIX de la Ilíada se afirma que Aquiles conducía su propio carro. Otros pasajes indican que Patroclo combatía en un carro separado y también servía de mensajero, como cuando lleva a Néstor la noticia del herido que regresa al campamento ajeno, o cuando entrega a Briseida a Ulises por orden de Aquiles.

Cuando Aquiles se retira furioso a su tienda tras el conflicto con Agamenón, Patroclo también cesa la lucha. En el canto XVI, conocido como la «Patrocleia», Aquiles le presta sus armas y lo envía al frente al mando de los mirmidones. Patroclo arrasa a varios enemigos, entre ellos Sarpedón, hijo de Zeus, antes de encontrarse con Héctor, guiado por Apolo. Un rayo divino lo hiere en la espalda; poco después, Euphorbos le asesta otro golpe y, finalmente, Héctor le arrebata el cuerpo y sus armas. Menelao y Áyax el Grande protegen su cadáver y lo entregan a Aquiles, quien decide volver al combate para vengarlo.

La madre de Aquiles, Tetis, le hace beber néctar y ambrosía para evitar que su cuerpo se corrompa. Después de que Aquiles mata a Héctor, ofrece a los griegos un banquete en honor a Patroclo; al final, el fantasma del héroe le suplica que queme su cuerpo cuanto antes. Al día siguiente, Aquiles erige una pira funeraria, corta su cabello y sacrifica bueyes, ovejas, perros, caballos y doce jóvenes nobles troyanos.

Juegos fúnebres

Tras la cremación, Aquiles organiza una serie de competiciones en memoria de Patroclo, descritas en el libro XXIII de la Ilíada:

  • Carrera de carros: gana Diomedes (premio: esclavo y trípode); Antíloco llega segundo (haciendo trampa), Menelao tercero, Merión cuarto y Eumelo último.
  • Boxeo: victorioso Épeo, que recibe una mula.
  • Lucha: Áyax el Grande y Ulises, declarados empatados por Aquiles.
  • Carrera a pie: gana Ulises (cráter de plata); Áyax segundo (buey), Antíloco tercero (media talenta de oro).
  • Hoplomachía (combate armado): Diomedes y Áyax, declarados iguales; comparten la daga, la vaina y el fardo de Sarpedón, y Diomedes recibe además una daga de Tracia.
  • Lanzamiento de disco: vencedor Polpótes, que se lleva el disco de hierro.
  • Arquería: gana Merión (diez hachas dobles de hierro); Teucro, perdedor, recibe diez hachas simples.
  • Lanzamiento de jabalina: sin concurso; Aquiles impide la disputa entre Agamenón y Merión, otorgando la victoria a Merión, que gana una vasija y una jabalina de bronce.

Estos juegos son uno de los testimonios más antiguos del deporte en la Grecia clásica.

Elementos no homéricos

Según los mitógrafos, como Pseudo‑Apólodoro, Patroclo era hijo del rey de Locridia y, de joven, mató accidentalmente a su amigo Clysónymos durante una disputa por unos huesos, lo que lo obligó a exiliarse. Fue acogido por Peleo, rey de Ftia, y entregado como compañero a Aquiles. Apólodoro también lo menciona entre los pretendientes de Helena, aunque esto parece poco probable.

El poema épico cipriota del ciclo troyano lo nombra como uno de los que venden a Lición, hijo de Príamo, cuando es capturado por los aqueos. La Ilíada lo confirma en el canto XXIII (v. 746). Píndaro, en sus Olimpiadas (IX, 70‑79), lo muestra acompañando a Aquiles en la campaña contra la ciudad de Teutrania, en Misia. Un famoso vaso que representa a Aquiles curando la herida de Patroclo ilustra probablemente este episodio.

Estos indicios demuestran que Patroclo no es una invención homérica; ya era un personaje conocido del público, aunque Homero le otorga una dimensión sin precedentes.

Patroclo y Aquiles

Amistad o amor

La relación entre Aquiles y Patroclo ha sido objeto de debate desde el siglo V a.C. Los autores griegos a menudo añadían un componente pederástico a las amistades célebres (Orestes y Pílades, Teseo y Pirito, Heracles e Iolao). En la obra de Esquines, «Contra Timarco», se afirma que Homero omite mencionar el deseo erótico entre ambos porque la intensidad de su afecto era evidente para los lectores instruidos.

Para muchos, la exagerada emoción de Aquiles ante la muerte de Patroclo y su furiosa venganza dejan claro que su vínculo trasciende la mera amistad. En la tragedia perdida «Los Mirmidones» de Esquilo, Aquiles llora sobre el cuerpo de su amigo, alaba la belleza de sus caderas y lamenta los besos que compartieron, presentándolo como erastes y Patroclo como erómeno.

Sin embargo, en el «Banquete» de Platón, Fedro critica la interpretación de Esquilo, argumentando que Aquiles, siendo más bello y joven que Patroclo, no podía ser el amante. Aun así, la tradición posterior se alineó mayormente con la visión de Esquilo, reforzada por autores como Aelian, quien compara la relación de Alejandro Magno con Heftalión a la de Aquiles con Patroclo.

Patroclo, doble de Aquiles

En su muerte, Patroclo se convierte en el espejo de Aquiles. Durante la «Patrocleia», pasa de ser un simple compañero a un héroe que arrasa a sus enemigos: mata a Piréctes, Areíloco, Prono, Téstor y Erialo, entre otros, y finalmente derrota a Sarpedón, hijo de Zeus, en un duelo que recuerda el enfrentamiento entre Aquiles y Menecmo.

Tras vencer a Sarpedón, Patroclo intenta asaltar la propia Troya, siendo el único héroe que, antes que Aquiles, se aventura a atacar los muros de la ciudad. Homero sugiere que, de no ser por la intervención de Apolo, los aqueos habrían tomado Troya gracias a él. Sin embargo, el destino lo detiene y es abatido por Héctor, con la ayuda de Apolo, siguiendo el mismo patrón que la muerte de Aquiles (Paris y Apolo).

Los juegos fúnebres organizados por Aquiles en su honor replican, casi al pie de la letra, los que él mismo ofrecerá más tarde en memoria de su propio cuerpo.

Patroclo, doble de Antíloco

Patroclo también refleja a Antíloco, hijo de Néstor, otro querido amigo de Aquiles. Antíloco es quien lleva la noticia de la muerte de Patroclo a Aquiles y más tarde muere a manos de Menecmo. La venganza furiosa de Aquiles contra Menecmo reproduce la dinámica de la venganza de Aquiles por Patroclo.

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