Historia antigua

Nicolás Fouquet, superintendente de finanzas de Luis XIV

Nicolás Fouquet (bautizado el 27 de enero de 1615 en París y fallecido el 3 de abril de 1680 en Pignerol) fue un influyente político francés, vizconde de Melun y Vaux y marqués de Belle‑Isle. Ocupó el cargo de superintendente de finanzas de Luis XIV, protegió a escritores y artistas, pero cayó en desgracia en 1661 y murió en prisión.

Juventud

Hijo segundo de François IV Fouquet, consejero del Parlamento de París y socio de la Compagnie des Îles d'Amérique, y de Marie de Maupéou, Nicolás provenía de una familia acomodada del comercio textil que había pasado a la judicatura. La familia no era noble, aunque su escudo mostraba una ardilla roja sobre fondo plateado, con el lema «Quo non ascendet?». Sus padres, profundamente católicos de la Contrarreforma, enviaron a Nicolás al colegio jesuita de Clermont y, posteriormente, a la Sorbona, donde obtuvo su licenciatura en derecho y se incorporó al registro de abogados.

Carrera política

Primeros cargos

En 1633 su padre solicitó al cardenal Richelieu un puesto de consejero en el Parlamento de París, pero fue rechazado porque su hermano mayor ya ocupaba un cargo similar. Un año después Nicolás obtuvo una consejería en el recién creado Parlamento de Metz, con exención de edad, y realizó una misión de inventario de los títulos territoriales del obispado de Metz, demostrando gran capacidad.

Intendente y magistrado

En 1644 fue nombrado intendente de justicia, policía y finanzas en Grenoble, pero fue revocado tras una revuelta anti‑impuestos. Gracias a su elocuencia calmó disturbios en Valencia y recuperó su posición en 1646. Más tarde sirvió como intendente del ejército de Picardía y, en 1648, de la generalidad de París, donde apoyó a la reina Ana de Austria y al cardenal Mazarina durante la Fronda.

Superintendente de finanzas

En febrero de 1653, tras la muerte del duque de La Vieuville, Fouquet se presentó como candidato y, el 7 de febrero, fue nombrado superintendente de finanzas, convirtiéndose en el hombre más joven en ocupar ese cargo bajo el Antiguo Régimen. Su gestión se basó en restaurar la confianza del crédito real mediante el cumplimiento de contratos y la concesión de condiciones ventajosas a los acreedores. Revaluó la libra de torneo en 1653 y utilizó operaciones extraordinarias (venta de cargos, emisión de rentas) para paliar la crisis.

A partir de 1654 la situación volvió a deteriorarse; Fouquet tuvo que comprometer su propio patrimonio para cubrir contratos millonarios, lo que alimentó críticas de Colbert y tensiones con el también superintendente Abel Servien. Aun así, logró crear una amplia red de clientes entre los grandes prestamistas y consolidó su posición mediante alianzas familiares y matrimonios estratégicos, como el de su hija María con Armand de Béthune, marqués de Charost.

Actividades coloniales y marítimas

Fouquet heredó participaciones en compañías coloniales (Islas de América, Senegal, Nueva Francia) y, a partir de la década de 1640, adquirió buques de guerra y mercantes. Compró tierras en Bretaña, fortificó la isla de Yeu y, en 1658, adquirió Belle‑Isle, donde construyó fortificaciones, un puerto y almacenes. En 1660 compró el título de virrey de América, intentando monopolizar el comercio de pieles y bacalao en Acadia, pero sus planes se vieron frustrados por la Compagnie de la Nouvelle‑France.

Patrocinio de las artes y la literatura

Fouquet fue un mecenas destacado. En Saint‑Mandé acumuló una biblioteca de 27 000 volúmenes y jardines ornamentados. En Vaux‑le‑Vicomte, construido entre 1653 y 1660, reunió a artistas como Molière, La Fontaine, Madame de Sévigné y Madame de Scudéry. Organizó fastuosos banquetes, el más famoso en 1661, que enfureció a Luis XIV por su ostentación. También fundó un salón en Meudón donde se reunían intelectuales como Pellisson, Perrault y Sorbière.

Caída y juicio

Tras la muerte de Mazarina en 1661, el rey empezó a sospechar de la ambición de Fouquet. El lujoso espectáculo de Vaux‑le‑Vicomte no fue la causa directa de su arresto; la decisión de destituirlo se tomó el 4 de mayo de 1661. El 5 de septiembre, bajo órdenes de Luis XIV, d’Artagnan arrestó a Fouquet. Sus bienes fueron confiscados y su familia puesta bajo vigilancia.

El juicio, iniciado en 1662, se prolongó varios años. Se le acusó de peculado y de alta traición por supuestamente planear una rebelión mediante un “plan de defensa” elaborado en 1657. Las pruebas se basaron en su estilo de vida opulento y en testimonios de cambistas. Los historiadores modernos discrepan: algunos estiman que su fortuna neta era prácticamente nula al momento del arresto, mientras que otros reconocen que obtuvo beneficios personales de su posición.

El 21 de diciembre de 1664 la Cámara de Justicia lo condenó al exilio y a la confiscación de sus bienes, aunque el rey ordenó su reclusión perpetua en la fortaleza de Pignerol. Allí murió el 3 de abril de 1680, probablemente por una apoplejía, aunque persisten teorías de envenenamiento.

Legado

Fouquet dejó una huella profunda en la arquitectura (Vaux‑le‑Vicomte), en la cultura (su mecenazgo) y en la gestión financiera del reino, anticipando algunas de las reformas que más tarde implementaría su rival Colbert. Su vida sigue siendo objeto de fascinación, alimentando leyendas como la del “Hombre de la máscara de hierro”.

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