
Breve biografía
Armand Jean du Plessis de Richelieu, cardenal, duque y par de Francia, fue el principal ministro de Luis XIII. Nació en París el 9 de septiembre de 1585 y falleció el 4 de diciembre de 1642.
Ingresó en la política como secretario de Estado en 1616, se convirtió en cardenal en 1622 y, dos años después, en primer ministro de Luis XIII. Ocupó el cargo hasta su muerte; lo sucedió el cardenal Jules Mazarin.
Richelieu es a menudo citado como el primer «primer ministro» de la historia. Su actuación abarcó ámbitos culturales, religiosos, administrativos, coloniales, políticos y diplomáticos.
Conocido por su gran habilidad y, a veces, por su carácter astuto, estableció el concepto moderno de razón de Estado como piedra angular de su gobierno y visión diplomática. Luchó contra la nobleza y los protestantes en el interior, y contra los Habsburgo en el exterior, reprimiendo duelos, conspiraciones nobles y revueltas campesinas contra los impuestos. Por ello es considerado uno de los pilares fundadores del Estado moderno francés.
Juventud
Richelieu fue el cuarto de cinco hijos y el segundo de tres varones. Su familia, aunque pertenecía a la baja nobleza de Poitou, tenía cierta distinción: su padre, François du Plessis, señor de Richelieu, fue soldado y Gran Provost de Francia; su madre, Suzanne de La Porte, era hija de un jurista renombrado. A los cinco años quedó huérfano de padre, quien murió en la Guerra de Religión, dejando a la familia endeudada, aunque la generosidad real evitó mayores penurias.
A los nueve años fue enviado a París para estudiar filosofía en el Colegio de Navarre, y poco después comenzó una preparación para una carrera militar siguiendo los pasos de su padre.
Inversión canónica
En 1605, obligado a abandonar la carrera militar, Richelieu optó por la eclesiástica. Su hermano Alphonse‑Louis rechazó el obispado de Luçon para convertirse en monje, y la familia, que veía en ese cargo una fuente de ingresos, presionó a Armand para que lo aceptara.
Inició sus estudios teológicos en 1605 y, el 18 de diciembre de 1606, fue nombrado obispo de Luçon por el rey Enrique IV. El 14 de abril de 1607 recibió la investidura canónica del Papa en Roma, obteniendo la dispensa de edad que le permitió ejercer el cargo a los 22 años.
Como obispo, fue el primero en Francia en aplicar las reformas del Concilio de Trento, mostrando ya su faceta de reformador católico.
Durante este periodo estrechó amistad con François Leclerc du Tremblay, conocido como «Padre José» o «La Eminencia Gris», quien se convertiría en su confidente y agente en negociaciones diplomáticas.
Primeros pasos políticos
En 1614 fue elegido diputado del clero poitevino a los Estados Generales de París, donde se desempeñó como portavoz. En 1615, la regente María de Medici lo nombró Gran Capellán de la futura reina Ana de Austria, lo que le permitió ingresar al Consejo del Rey en 1616 como secretario de Estado de Interior y Guerra durante cinco meses.
Ascenso al poder
Inicialmente sirvió al partido opuesto a Luis XIII bajo la influencia de Concino Concini y la reina madre. Tras el asesinato de Concini en 1617 y la caída en desgracia de María de Medici, Richelieu se vio relegado a su obispado.
Sin embargo, logró mediar entre madre e hijo, ganándose la reputación de hábil negociador. Fue recompensado con el título de cardenal el 5 de septiembre de 1622 y, el 29 de abril de 1624, ingresó al Consejo del Rey con el apoyo de la reina madre, a pesar de la desconfianza de Luis XIII.
Política de Richelieu
Al asumir el poder, adoptó los tres grandes objetivos de Enrique IV:
- Eliminar el poder político del protestantismo en Francia.
- Someter la nobleza y su orgullo faccioso.
- Debilitar a la Casa de Austria.
Supresión protestante
En 1628 tomó La Rochelle, último refugio protestante, y, mediante la paz de Alès y el edicto de Nimes (1629), anuló sus privilegios políticos.
Consolidación del poder real
Redujo la influencia de la nobleza, destruyó más de 2 000 castillos fortificados y prohibió los duelos, transformando a Francia en un Estado fuertemente centralizado. Los Grandes desaparecieron del Consejo, sustituidos por oficiales y magistrados de origen humilde.
Enfrentamiento con la Casa de Austria
Su política exterior buscó contrarrestar a los Habsburgo. Recuperó el Valle de Valtellina (1626), apoyó al duque de Nevers en Mantua y Montferrat (1629), ocupó los dominios del duque de Saboya (1630) y participó en la Guerra de los Treinta Años, aliándose con el rey Gustavo II Adolfo de Suecia contra los Habsburgo.
Otros méritos
Patrocinó las artes y fundó la Académie Française, encargada de regular la lengua francesa. En 1626 creó la marina real bajo el título de «Gran Maestro y Superintendente de la Navegación» y expandió los territorios coloniales: Nueva Francia, las Antillas Menores, Saint‑Domingue, Guayana, Senegal, entre otros.
Fundó la Compagnie des Cent‑Associés, apoyó a Samuel de Champlain y, mediante el Tratado de Saint‑Germain‑en‑Laye (1632), devolvió Canadá a la autoridad francesa.
En 1631, con el permiso del rey, construyó la ciudad fortificada que lleva su nombre, Richelieu, considerada una obra maestra del urbanismo del siglo XVII.
Descontento al final de su vida
Sus profundas reformas le granjearon gran impopularidad; al anunciarse su muerte el 4 de diciembre de 1642, la población prendió hogueras en señal de celebración. En su testamento dejó 20 millones de libras, una de las mayores fortunas de la época, y legó al rey un millón y medio, pocos meses antes de que este falleciera.